miércoles, 4 de junio de 2014

REY POR REINA



Pero, seamos sinceros, ¿a quién le importa el nuevo rey? El morbo está en ellas, en las reinas. Fíjense, si no, en los recién proclamados reyes de Holanda y Bélgica. Nadie mira para ellos. Si se descuidan no salen en las fotos. Las que interesan son las reinas consortes. Ellas concitan la atención de la opinión pública, salvo que el titular de la plaza la arme muy gorda.
¿Quién se va a fijar en Felipe VI estando Letizia presente? El modelito, los andares, el joyerío, que si está de morros, que si se pone en plan altivo, que si hoy está indispuesta, que si come como un pajarín, que si vaya miraditas le echa al marido. Ahí está el meollo de la cuestión. De hecho, si por mí fuera, es ella la que debería jurar el cargo, con su estudiada entonación de locutora, andamiada en esos tremendos tacones, dejando flotar su medio kilo de peso corporal.
Desde que se hizo pública la abdicación del rey me ha llamado un montón de republicanos alteradísimos, casi como pollos sin cabeza, como si nos hubiéramos salido de la órbita alrededor del sol. Calma, por Dios, que no pasa nada. Mira que somos dados al alboroto sin ton ni son. Lo que va a suceder es algo que deberíamos considerar normal, moderno, acorde a los tiempos. Con casi tres cuartos de siglo a las espaldas, cascado como está, mermado físicamente y con la imagen de la institución monárquica bastante deteriorada, en gran parte, como consecuencia de sus acciones y omisiones, el monarca hace lo que tiene que hacer, lo que muchos venían reclamando desde hace tiempo. Y la sucesión, a pesar del artificial ruido mediático que ya se ha desencadenado, puede y debe llevarse a cabo sin estrépito ni sobresaltos, como se hace en otros países.
Observo con simpatía a los que en este proceso ya se ven más próximos a la tercera república, ese régimen ideal en el que los españoles podamos elegir a nuestro presidente. Ya veo la terna de candidatos: Aznar, Zapatero, Felipe. Con Anguita, Bono y Espe de suplentes. Santo cielo. Por eso España es una monarquía. Si toda la izquierda, el cien por cien del nacionalismo y la derecha más radical son republicanos, es una cuestión de supervivencia del país.  

Publicado en LNE de Las Cuencas el 4/6/2014



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