miércoles, 25 de enero de 2012

A LA CÁRCEL (1)

Me presentan a un reputado médico al que acaban de retirar a la fuerza. Él se siente con ganas y capacidad para continuar, pero la administración asturiana ha decidido mandar a casa a un montón de doctores antes de que alcanzaran la edad máxima de jubilación. Las consecuencias están siendo gloriosas: vacantes que no se cubren o se hacen con personal inexperto, desatención de servicios, imprevisión e improvisación.
Me cuenta que en su unidad nadie ha tomado el testigo, que pacientes que eran atendidos en su centro ahora son derivados a otros hospitales, pues ya no dispone de la capacidad profesional para abordar el tratamiento de dolencias de cierta gravedad. En consecuencia, los linces que gestionan el sistema asturiano de salud están consiguiendo que los costes aumenten, que las plantillas sean insuficientes y que la calidad de la atención empeore.
Además, este estropicio se ha hecho por las bravas, sin transiciones, sin tener preparados los relevos, sin transmisión de los conocimientos de los muchos salientes a los pocos entrantes. A lo bestia. Tú, para casa. Y ya veremos a quien ponemos en tu lugar, si es que ponemos a alguien. Nada de cambios progresivos o de aprovechar los conocimientos de los profesionales expertos. En definitiva, Asturias está cometiendo el disparate de despreciar la impagable experiencia de un buen montón de médicos, sustituyéndola por nada.
Como esta aberración le cueste la vida o la salud a algún usuario del sistema, qué menos que procurar la condena de los cargos políticos responsables de la medida. Y no sólo con la destitución sino con la cárcel. Porque cuando alguien toma una decisión tan importante sin prever sus consecuencias, sin poner los medios para evitar riesgos para la salud de los ciudadanos, o bien es un criminal que hace lo que hace por motivos poco confesables o bien se trata de un majadero integral, en cuyo caso, a quien hay que enchironar es al que lo nombró.
Pero mucho me temo que cuando dentro de un tiempo sean evidentes los lamentables resultados de esta política de jubilación sí o sí, sus promotores ya se habrán ido de rositas a curarse a la medicina privada.



Publicado LNE 23/01/2012

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