jueves, 9 de enero de 2020

DESCONEXIÓN




La realidad puede resultar tan acongojante que o te insensibilizas o no vives. Ahí tenemos a Trump haciendo cuanto puede, y puede mucho, para poner el mundo patas arriba. Y al principio te preocupabas por los inmigrantes y el muro que pagarían los mejicanos. Después vinieron las amenazas a Venezuela y Cuba. Y los vaivenes con el trastornado norcoreano. Cuando se desvelaron sus peligrosas conexiones con Rusia decidí ir desconectando. Porque puede uno infartarse si se lo toma a pecho. La cosa siguió con las guerras comerciales con China y Europa, gracias a las que algunos pintan un lóbrego futuro económico para todos. E hice oídos sordos, porque no estaba dispuesto a enfermar por culpa de un chiflado. Ahora acaba de ordenar el asesinato de un mandamás iraní y ya tenemos el panorama internacional incendiado. Esto no es más que un brevísimo resumen de las andanzas de Trump, que a cada paso que da pisa una mina que puede explotar en nuestro trasero. Y, lo reconozco, lo que en su momento me mantuvo inquieto hoy lo tomo con bastante indiferencia, más que nada como un recurso de auto protección. 
Lo mismo me sucede con la política nacional. Y observo con cierta lástima a los que se toman a la tremenda esta locura. Paso sin detenerme por la sesión de investidura y lo poquito que escucho es suficiente para estimular mi desinterés. Entre los terribles augurios de unos, la caradura de otros y las mentiras de todos, lo recomendable es evadirme y continuar como si nada. Porque ante el monumental dislate de la política doméstica poco puedo hacer. Y si lo que sienta las posaderas en los escaños del Congreso es la representación auténtica de la voluntad popular, pues esto es lo que hay. Los españoles somos así, al menos políticamente, y si no te gusta, ajo y agua. 
Y mientras esquivo a unos y a otros, que todo lo interpretan, como el fútbol, con el filtro miope de sus colores, hago lo posible por mantener efectiva mi desconexión y seguir con mi vida, intentando solucionar lo que está a mi alcance. 


LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 6/1/2020

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