viernes, 13 de marzo de 2020

SUS LABORES




En su documentación ponía “PROFESIÓN: SUS LABORES”. Y vaya si tenía labores. Educadora infantil, cocinera, asistenta, conductora, psicóloga, limpiadora, asesora, gestora, contable, costurera, supervisora, decoradora, cuidadora de ancianos, sanitaria, negociadora, encargada de obras, recepcionista, paseadora de perros, responsable de compras, transportista, secretaria, confesora, recadera, concejal, jardinera, administradora. Así, por encima, estos son los trabajos que he visto hacer a mi madre. Y seguro que se me olvidan unos cuantos, que me recordará en cuanto lea estas líneas. Y lo hizo como si nada, con la naturalidad de las personas dedicadas a sus labores, que en realidad eran nuestras labores, las de todo el grupo familiar e, incluso, más allá. No me viene a la cabeza mejor ejemplo de mujer más trabajadora que la dedicada a sus labores o, también, según la época, ama de casa. A jornada completa, de lunes a domingo, disponibilidad permanente y atención constante. La columna vertebral del núcleo familiar. Y sin sueldo, porque se entendía, y así continúa siendo, que la remuneración iba incluida en el salario del marido.
Imaginen qué dineral si hubiese que pagar por todas esas labores. Cuánto le costaría al Estado tener que hacerse cargo de las tareas de las amas de casa. Ya sólo en cuidados a personas, una enormidad.
Gracias a las “sus labores”, España superó su ancestral atraso, pudo ponerse en pie tras una guerra fratricida y salió del subdesarrollo. Gracias a ellas, unos pudieron salir a trabajar fuera y a otros se nos dio la oportunidad de estudiar. Porque en la nave familiar siempre quedaba alguien de guardia. A sus labores.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 10/3/2020

viernes, 6 de marzo de 2020

TOSER




Anoche, nada más comenzar el debate sobre los contenedores subterráneos que propone el PP, el vocal delegado de salud pública tosió aparatosamente. Y, claro, lo que produjo fue una estampida en toda regla. Salimos todos disparados. Reconozco que entré en pánico y corrí hasta el polígono a desinfectarme en un túnel de lavado de coches. Fue bastante desagradable, pero parece que estoy a salvo. De momento.
El tosedor ha sido severamente amonestado y expulsado temporalmente de la tertulia. Que no vuelva hasta que pase la pandemia. El muy insensato pretende justificarse alegando que tiene carraspera a causa del tabaco. Y una mierda. A día de hoy, toser significa coronavirus. Así de simple. Y los pasajeros del Alvia bastante considerados fueron limitándose a recluir a su tosedor en un vagón aislado. Si por mí fuera, sale por la portilla en marcha.
Yo mismo he tenido esa tos mañanera de origen nervioso, que sólo se da de lunes a viernes para desaparecer el fin de semana. Bueno, pues ahora, ni eso. No me atrevo, no vaya a ser que me escuche alguien del bloque y acabe confinado en un trastero. Cuando parece que me va a dar, contengo la respiración de tal manera que a veces hasta pierdo el conocimiento. Pero consigo no toser, si bien el aire que busca salir por la boca da la vuelta y acaba en el exterior por el otro extremo. Pero eso aún no está bajo sospecha.
Por cierto, no se a ustedes, pero me van a salir escamas en las manos de tanto lavarlas. Ahora mismo podría encender una cerilla rascándola contra el dedo índice. Val más morrer.  

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 4/3/2020

lunes, 2 de marzo de 2020

CALMA




Pues claro que no hay que preocuparse. Total, este virus asqueroso sólo se lleva por delante a ancianos y enfermos. Que no cunda el pánico. Salvo que se halle usted en uno de los grupos de riesgo. O en ambos. Vamos, tranquilidad total, porque de algo hay que morirse.
Mi madre ya me preguntó por el testamento y la póliza de decesos. No por nada. Mera curiosidad. Porque, como ciudadana de orden que es, mantiene la calma. Así lo recomienda la autoridad y así cumple. Sí es cierto que desde que el bicho saltó a Italia cada día nos despedimos con mayor detenimiento. Hasta mañana, mamá. Hasta cuando sea y donde sea, hijo mío. No me olvides. Pero calmados a tope. Ni un asomo de inquietud. Sólo una emoción creciente.
Así que hagan caso y no sucumban al alarmismo. Si anda usted flojillo de la respiración, si su corazón pierde por la junta de la culata o si, sencillamente, está entrado en años, no vaya a ponerse nervioso a estas alturas, porque está todo bajo control. Lo peor que podría sucederle es que estire la pata rodeado de individuos vestidos de astronautas. Porque nos garantizan que de ahí no pasa el tema. 
Por cierto, que la gente está haciendo acopio de mascarillas pero no se las pone. Debería informarse a la población de que dentro de la caja no aportan una protección relevante. Eso nos ha dicho el médico de la tertulia del contenedor. Bueno, eso y que el coronavirus fenece ante los chuletones y el vino de verdejo, que son la mejor vacuna. Y en ello estamos, hasta agotar las existencias. 


LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 1/3/2020

martes, 25 de febrero de 2020

TODOS TRANQUILOS



Ya les dije que la experiencia me ha enseñado que cuando alguien dice que no me preocupe he de preocuparme. Y cada vez que escucho eso de “déjalo en mis manos, yo me encargo”, lo más recomendable es encargarse uno mismo del asunto. En el mismo sentido, que una autoridad política manifieste que no hay motivos de alarma, que mantengamos la calma y que todo está bajo control, de inmediato me causa alarma e intranquilidad ante el más que probable descontrol de la situación. 
La mayor parte de las calamidades comienzan por negligencias desatendidas que van creciendo hasta que no es posible pasarlas por alto. Entonces vienen las mentiras y los parches inútiles para, finalmente, una vez que el peligro se ha transformado en un desastre, reaccionar del modo más aparatoso y gravoso. “Si algo puede empeorar, lo hará” sentenció Murphy y aún no fuimos capaces de aprender la lección.
Y es que el poder nos considera idiotas, y posiblemente lo seamos, por lo que actúa tratándonos como tales, administrando la información para dominar nuestros impulsos. Si se dan cuenta, nos aseguran que el coronavirus no es una amenaza tan grave y que la gripe común es más mortífera. Entonces, si es así, ¿por qué no se confinó a nadie durante la pasada epidemia de gripe en Asturias? Según la información oficial, era un virus más chungo que el chino y lo sorteamos con una campaña voluntaria de vacunación, reposo, analgésicos y pañuelos de papel. Sin embargo, en China, Corea, Irán y ahora en Italia, se está aislando a comunidades enteras, a muchos miles de personas. La amenaza ya nos ronda, pero todos tranquilos. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 25/2/2020

TIRÓN DE OREJAS




Queramos verlo o no, el relator de la ONU para la pobreza extrema acaba de darnos un buen tirón de orejas. Hay personas en España que viven en condiciones tercermundistas. Y lo más inquietante de las conclusiones de este individuo es su afirmación de que esta situación tan insoportable e injusta parece deberse a una intencionalidad política o, en traducción libre, a la voluntad de la autoridad, que sabe lo que pasa y no hace nada para resolverlo.
Por ejemplo, en las periferias de Madrid, hacia el Sur, perduran desde hace decenas de años unos asentamientos que son justamente lo opuesto a lo que se supone en una sociedad desarrollada. Y algo similar sucede en la mayoría de nuestras ciudades, en las que no faltan las barriadas en las que “la solución habitacional”, que dicen los cursis, es la infravivienda, una chabola, un tendejón, una ruina. Y allí viven niños, jóvenes, ancianos, si a eso se le puede llamar vivir. A las afueras del primer mundo, a cinco minutos en coche de nuestras confortables residencias.
Hoy el problema estriba en que tras tantísimo tiempo consintiendo, cuando no promoviendo, la expansión y consolidación de guetos y áreas de exclusión, meterle mano al asunto se ha convertido en una tarea monumental. De ahí que la práctica habitual sea la pasividad, mirar hacia otra parte, ignorar y, en caso de que la inmundicia rebose y llegue al centro, taponar. Pero de resolver, nada de nada.
El informe del enviado de la ONU debería ponernos la carita colorada de vergüenza y hacer que, de una vez por todas, trabajemos en la solución de algo intolerable. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 24/2/2020

REMEDIOS




“Esto de ‘los jamoneros’ lo habría solucionado el cabo Blanco por la vía rápida”, afirmó un paisano que leía LA NUEVA ESPAÑA en la barra del bar. “Y los malos tratos a las mujeres, también”, añadió una señora mientras revolvía el café. Ambos negaron con la cabeza, como hacemos cuando vemos que no se pone lo que hay que poner.
Y teniendo cierta idea de cómo eran “las soluciones” del cabo Blanco piensa uno que mal asunto es que los medios legales sean frecuentemente tan inútiles. 
Ocupan tu casa y es como si tuvieras que demostrar que eres tú el que tiene derecho a vivir en ella. Y pasan los días, las semanas, los meses, destrozan lo que es tuyo y no pasa nada. Ajo y agua. Y que no se te ocurra optar por remedios más ágiles, económicos y expeditivos, porque el sistema se te vendrá encima para castigarte duramente al tiempo que los ocupas vuelven a tu casa. Con todas las de la ley.
Y si unos indeseables se dedican a atemorizar a la vecindad, poniendo patas arriba un barrio entero, pies quietos. Y denunciar. Y seguir denunciando. Y hartarse de denunciar a la espera de que, en una de éstas, si hay suerte, alguien tenga a bien cerrarles la puerta de salida.
Y si la familia sabe que la nena fue a liarse con un borracho peligroso que no digiere que ahora ella lo haya mandando a paseo, ni una advertencia. Y a rezar para que no se le vaya la olla y que la bebida le haga olvidar.
Hay ocasiones en que ser legal se hace muy difícil.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 20/2/2020

SALUDAR



Entonces va el tío y me dice que acaba de llegar de Hong Kong. Y sientes cómo te quedas helado. Y mi única vía de escape es saltar por el balcón. Lo descarto porque el índice de supervivencia de una caída desde el quinto piso es inferior al coronavirus. Pero eso no se hace. Hola, vengo de China y me apeteció pasarme a saludar. No veas qué gracia, que ya siento que moqueo y me acaba de dar un escalofrío. Con lo bien que estabas en la otra punta del mundo, tuviste que venir a saludar. Para ponerme el cuerpo jotero. Y sin mascarillas, porque los chinos locales las han comprado todas para mandarlas a su patria. Me veo tapándome la boca con una cazuela de sostén.
Maldita la gracia. No podía venir de Villalgordo del Júcar, Sanlúcar de Barrameda o La Almunia de Doña Godina. No. De China. Bueno, de la China a la remanguillé que es Hong Kong. ¿Qué se le perdería tan lejos? ¿Qué necesidad había de viajar allá justo ahora que el puñetero coronavirus está causando estragos? ¿Y por qué tanto saludo al regreso? Lo pienso y sudo en frío. Yo, tan tranquilo en mi despacho cuando sonó el portero automático. Un sujeto recién llegado de Hong Kong que se acordó de mí. Y bien que me acuerdo yo de él ahora. Un retortijón. Como no sea del puré de puerros es que me queda medio telediario.
El caso es que él tenía un aspecto la mar de saludable. Pero vaya usted a saber. Uy, un gas. Esto es el fin.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 18/2/2020

COMPROMISO




La tertulia del contenedor giró visita a la obra del nuevo aparcamiento de la parcela de Sinagua y ya podemos hacer pública nuestra primera conclusión: el vial de acceso se ha convertido en una estupenda zona de evacuación de aguas mayores caninas. Bueno, suponemos que caninas, porque hay cada zurullo que asusta. Resuelto el problema de malezas y la proliferación de roedores en el lugar, una parte de la ciudadanía ha decidido este nuevo uso, que seguramente no estaba previsto en el proyecto.
Sin compromiso, sin implicación, sin ganas nunca lograremos que Mieres adquiera algo del esplendor que creemos que podría tener. Las obras de mejora, el lento llegar de una cierta modernidad y los trabajos de adecuación de nuestra villa a los tiempos que corren serán inútiles si los habitantes no cambian su modo de entender la vida en común.
Nadie se opone a que disfrutemos de nuestras mascotas, pero no hace falta explicar que sus cacas y pises no han de quedar “a disposición” de la comunidad. Ni los servicios públicos de limpieza están para recoger lo que ese perrito o perrote va soltando por ahí. Es una obligación que corresponde al responsable del animal que, en una sociedad normal, medianamente civilizada, evitaría ensuciar lo que es de todos. Pero, por desgracia, no somos normales. Y estamos lejos de ser medianamente civilizados. Es más, entre nosotros hay una cantidad considerable de anormales nada dispuestos a que podamos vivir en mejores condiciones.
Y contra ellos deberíamos actuar los demás, autoridad y particulares, con tal contundencia que se les quiten las ganas de continuar jorobándonos. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 17/2/2020

EXTRAÑO INVIERNO



Nos miramos cariacontecidos. “¿Qué pintas tú aquí, tan temprano? ¿No es un poco pronto?”, pregunto al abejorro que se acaba de posar sobre el romero. “Pues anda que tú, ¿te parece normal andar estorbando en la terraza en manga corta? Estamos en febrero, tío, tápate un poco”, respondió. “¿Y qué tal si dejáis la cháchara y me ponéis a la sombra, que me achicharro?, interrumpió el romero.
Que en pleno invierno el termómetro marque 25 grados es desconcertante para los tres. Al regordete insecto debería quedarle por lo menos mes y medio de reposo antes de ponerse a la frenética tarea de extraer las esencias vegetales. Pero, súbitamente, el sol calentó mucho más de lo habitual, recociendo su dormitorio hasta hacerlo inhabitable. Y las plantas también han adelantado el calendario de brote y floración. No es abril, pero hay que ponerse manos a la obra, no vaya a ser.
El espectáculo de la primavera está en cartelera desde primeros de febrero. Una vecina vaticina que esto lo vamos a pagar. “Verás cómo en mayo y junio no para de llover”, sentenció. Bueno, como la pasada noche de San Juan. No orbayó, no. Diluvió. En la tertulia decidimos que veríamos y cenaríamos en la terraza los fuegos artificiales “haga como haga”. Aún no hemos conseguido sacar la humedad de nuestros huesos.
Esto no es normal. Mi agenda mental reclama nieve, lluvia y frío, pero los ojos suplican gafas de sol. Y cada mañana me visto como se viste un asturiano en febrero, pero salir a la calle me pregunto: ¿Es febrero? ¿Estoy en Asturias?

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 16/2/2020

miércoles, 12 de febrero de 2020

39 AÑOS





“Mira, ese tío que cruza por el paso de cebra es un ingeniero de Hunosa. Se prejubila ahora. 39 años”. Me vuelvo hacia mi amigo, que con una teatral caída de párpados confirma su información. Alucinante. Le llevó más tiempo estudiar que lo que ha trabajado. Y ahora vamos a pagarle entre todos para que no siga haciéndolo. 39 años, aparentemente sano y normal, y el sistema ha decidido que lo más acertado es remunerarle mensualmente para que no trabaje más. Con 39 años. Si sería importante y rentable lo que hacía hasta ahora que nos sale a cuenta mantenerlo en la nómina común para que deje de hacerlo definitivamente.
“Vive en Oviedo”, añadió mi amigo. Una información que sobra. Cualquier ingeniero de minas que se precie reside a una distancia prudencial de un pozo. Ni ahora que están cerrados se aproximan. Es algo que les enseñan en la Escuela, ese chamizo ruinoso que resiste apuntalado a la espalda del Reconquista y del que no salen ni a tiros. No vaya a ser que acaben desterrados en las cuencas mineras.
Es como el Ministerio de Marina de los tiempos franquistas, en pleno centro de Madrid, a más de 300 kilómetros de cualquier puerto, bien lejos del mar, no sea que salpique.
39 años, la vida por delante y un pastón invertido en su formación para esto. “Hala, chaval, a casa”.  No busques otro empleo, no cambies de actividad, no rentabilices los conocimientos que te dimos: prejubilado hasta la jubilación. Qué despropósito.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 9/2/2020

CANINOS



Vocación de servicio público en la tertulia del contenedor. En la multitudinaria reunión de anoche había más perros que paisanos. Por más que buscamos, y entre todos ya hemos dado varias vueltas al mundo, nadie ha encontrado una localidad con semejante densidad de población canina.
Y es cuando nos preguntamos por qué hay tan pocas actividades relacionadas con las mascotas. Por ejemplo, no se nos ocurre mejor lugar que Mieres para organizar muestras y concursos caninos. Con la afición que hay aquí, gente no faltará. Tenemos el pabellón de la feria de muestras muerto de risa cuando podríamos llenarlo de mascotas y de todo el ajuar que los acompaña, que no es asunto menor. 
A los mierenses, por las razones que sean, les gusta tener perros. Debemos de tocar casi a uno per cápita contando con que últimamente se está imponiendo tenerlos a pares, a tríos y más. Entonces, vamos a ver, señoras y señores munícipes pensantes, ¿qué tal si lo aprovechamos para, además de darle gusto a la afición, mover un poco el concejo, que lo tenemos en estado catatónico? Las ferias y exposiciones ponen en marcha a mucha gente, activan la circulación del dinero y dan utilidad a infraestructuras que no se usan. ¿A qué estamos esperando? Mieres canina, Mieres dog friendly, Mieres de perros, perra Mieres, lo que sea. Ahí seguro que hay negocio y ya contamos con lo principal: a la gente le gusta. Además, nosotros sí que estamos caninos y lo que venga bienvenido será. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 6/2/2020

REPOSO



“Lección dormida, lección sabida” repetía mi madre las noches previas a los exámenes. El cerebro agradece el reposo para asentar y ordenar los conocimientos. Como los guisos, que mejoran pasadas unas horas. Los ingredientes se relacionan y alcanzan su sentido en el puchero.
Lo mismo pasa con lo que pensamos, con las nuevas ideas y los proyectos de futuro. Necesitan un tiempo de reflexión antes de echar a andar. Porque todo tiene pros y contras, beneficios y peligros no siempre detectables a primera vista. Poco de provecho se obtiene a la carrera, a golpe de ocurrencia. El reposo es vital para el éxito de cualquier empresa y es precisamente lo que actualmente ignoramos.
La política española es pura impulsividad, reacción inmediata a titulares y mensajes, pensamientos deslavazados e ideas inconexas más efectistas que útiles. Pero hay excepciones a esta acelerada manera de entender y afrontar la realidad. La Universidad de Oviedo aún no ha decidido dónde implantar su grado de deportes, una elección inicialmente prevista para la pasada primavera, aplazada al otoño y que hoy, en este invierno que ni es invierno ni nada, aún no se ha producido.
Gente sesuda y templada lleva un año dándole vueltas al tema, consciente de la importancia de la decisión y del fenomenal mosqueo de los candidatos que resulten descartados. En Mieres, los carteles reivindicativos ya comienzan a amarillear y el asunto ha caído del primer plano de la agenda colectiva. Y algunas infraestructuras deportivas, públicas y privadas, están como para no pisarlas. Otras, cerradas. Es otro de esos absurdos habituales en esta tierra, en la que parece que huérfanos de “Papá Estado” somos incapaces de discurrir con un mínimo de sentido común. En nuestro caso, el reposo da igual. Para saber la lección, además de dormirla, antes había que estudiarla. Ahí es donde fallamos. 
Un último ejemplo de reposo es la obra de reparación del aporreado Puente de Siana. Los expertos deben de estar reflexionando una barbaridad. Con calma. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 4/2/2020

NO APRENDEMOS



Repunta la violencia en el fútbol. Ahora, los grupos radicales se citan por internet para darse de palos y destrozarlo todo. Parece ser que olvidamos el pasado y ya hemos cedido en la presión contra esas bandas organizadas, que a la que tienen una oportunidad, resurgen como las cucarachas. 
Asimismo, se vuelve a poner de moda insultar a los jugadores negros y a las árbitras. A los primeros, por ser negros y a las segundas, por mujeres. Todo ello muy inteligente, como pueden comprobar.
En la ilustrada y tolerante Francia los ataques antisemitas han aumentado alarmantemente. Por lo visto, volvemos a las andadas. Debe de ser como un extraño tic: cada vez que algo no marcha bien se le echa la culpa al judío, al que primero se acosa, luego se roba y, finalmente, se asesina. En el mundo, el fanatismo, sea el que sea, y motivado por cualquier estupidez, está en boga, tanto en los países desarrollados como en los territorios más pobres. 
O sea, que estamos cayendo en los mismos espantos que prometimos no repetir jamás. No aprendemos y, además, da la impresión de que somos incapaces de evitar que las siguientes generaciones repitan nuestras idioteces y barbaridades. Se muere y se mata por los mismos motivos, por esos impulsos atávicos que no podemos superar. Odiar por odiar, destruir, hacer daño, causar dolor y aniquilar a los diferentes. No discuto el extraordinario salto científico y tecnológico, pero está claro que hay una parte de la sesera que no logramos evolucionar y que se mantiene tan burra como el primer día.
Conmemoramos el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz ahora que los judíos europeos vuelven a sentirse amenazados. Y a los campos de fútbol acude un buen número de niñatos a los que nunca faltó de nada –salvo meninges- a burlarse de alguien por su color de piel.
Al ser humano en su conjunto le continúa faltando la humanidad y unos cuantos hervores. 


LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 2/2/2020

jueves, 30 de enero de 2020

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?




Se nos agotaron las reservas de las lentejas que solemos adquirir en Saldaña y hubo que recurrir al supermercado. ¿Cuáles? Pues éstas, las de una marca de inequívoca asturianía. Todo por la patria. Ya en la cocina, me dio por leer el texto impreso en el paquete. Horreur. Mi patriotismo por el sumidero. Esa marca de nombre tan asturiano tiene su sede en León. Bueno, tampoco es para tanto. Hay una historia común nada despreciable. Además, si se trata de lentejas, las del campo leonés son excelentes. Entonces cometí el error de seguir leyendo. Orígen EEUU. ¿Cómo? ¿Acabo de comprar lentejas norteamericanas? Pues parece que sí. La señora del traje regional del envase no es más que un reclamo. 
¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo pretendemos frenar la despoblación de la España interior si ni siquiera explotamos sus propiedades agrícolas? 
Arrebatado, fui a la despensa a hacer más comprobaciones. Las legumbres proceden de América, tanto del Norte como del Sur. Los espárragos son chinos. Los guisantes, bolivianos. No tenemos prácticamente nada producido en España. Insisto, ¿qué estamos haciendo? ¿Hemos renunciado a aprovechar las bondades de una tierra que siempre se mostró generosa? Qué error tan grande. El sector primario de la economía es la base que sustenta lo demás. Porque, por mucho que se desarrolle la humanidad, seguimos necesitando comer. Además, dejar de cultivar nuestros campos significa hacernos dependientes de los alimentos producidos por otros, lo cual no deja de ser un peligro cuando vienen mal dadas. ¿Qué hacemos con todo ese espacio que hay entre una ciudad y otra, eso que antiguamente se conocía como “el campo”? ¿Nada? ¿Dejamos que se vacíe?
De seguir así, los españoles acabaremos apiñados en unas cuantas poblaciones y consumiendo sólo lo que viene del extranjero. No parece muy conveniente.
Fíjense: hemos conseguido que casi nadie quiera ser agricultor o ganadero. Ya prácticamente no quedan pastores ni vaqueros. Donde antes hubo vida, familia, actividad y economía hoy sólo queda una historia que se va difuminando. Eso sí, tenemos miles de universitarios urbanitas malviviendo como reponedores, teleoperadores, repartidores… ¿Qué estamos haciendo?

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 30/1/2020



miércoles, 29 de enero de 2020

PREOCUPACIONES



No tenemos un solo día tranquilo. Ahora la amenaza viene de China. Una vez más. Gripes, pestes, avispones…qué cantidad de males desagradables nos llegan del gigante asiático a pesar de estar tan lejos. Arrancando el 2020 la cosa va de un virus espantoso que hace estragos allí y que ya ha logrado saltar sus fronteras. Que tengamos ministros que mienten más que hablan, que nuestro presidente actúe como aseguró que jamás haría, cuando la oposición conservadora pelea por el espacio más extremo, cualquiera de nuestras estupideces domésticas pierde toda importancia ante la posibilidad de que un puñetero virus chino nos envíe lejos de este valle de lágrimas. 
Aquí discutiendo por el pin parental, los encuentros furtivos del Ministro de Transportes y la colección de majaderías que nuestra clase dirigente nos regala cada día, y resulta que tenemos por ahí sueltos unos microbios cabrones capaces de mandarnos al otro barrio. Y el asunto ha de ser serio cuando las autoridades chinas mantienen confinada a más población que la española. 
Maldita sea, ¿no vamos a tener ni una mañana apacible? Es conectar el transistor, encender la televisión, asomarte a internet u ojear las páginas del periódico y caérsete el alma a los pies. No nos conceden un momento de respiro. Y yo preocupado por no contraer nuestra típica gripe estacional, cada vez más fastidiosa, por cierto. Es que, aunque algunos no lo entiendan, no poder trabajar durante unos días me genera un trastorno considerable. Que se lo pregunten a cualquier autónomo, ¿verdad? 
¿Qué más da la independencia de Cataluña si, tal como pinta el panorama, se la va a acabar merendando el mar Mediterráneo? Con lo que fardaba tener un chalet en primera linea de costa, bueno, en fin, ¿quién duerme ahora tranquilo sabiendo que no tardará en llegar la ola que te entre por la ventana del salón? Ya saben por qué Puigdemont se fugó tierra adentro. Para que no le pille la crecida. El sabe de qué preocuparse. Y los demás deberíamos tomar nota.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 29/1/2020

jueves, 23 de enero de 2020

EN PAZ



“La vida sería maravillosa si nos dejaran en paz” dice la chica de los sartenazos en “El gran dictador” en un momento de tregua en el gueto judío. Y hay que ver qué deseo más complicado de lograr. De hecho, me parece imposible. Desde que arrancas cada día el mundo se confabula para no permitirte ir a tu aire. Dejando a un lado las relaciones personales y familiares, la realidad que hemos creado con tanto empeño tiene como objetivo prioritario tocarnos las narices constantemente. Y, en consecuencia, nos amarga una existencia que podría ser mucho más llevadera. La construcción social está diseñada para complicarnos innecesariamente la vida e impedirnos ser y sentirnos verdaderamente libres y dueños de nuestros destinos. ¿Organizarse para mejorar? Qué va. Es para controlar, limitar e intervenir cada vez más.
El mundo está hecho un desastre precisamente por esa obsesión de no dejarnos en paz. Paz: qué palabra tan bella y maltratada. Vecinos contra vecinos, familias contra familias, países contra países, todo determinado para no poder vivir en paz. 
El género, la raza, el color, la orientación sexual, los gustos y deseos, las aspiraciones, la nacionalidad, la regionalidad, el domicilio, la apariencia, la familia, la ideología, la salud, el origen, la economía, la fe, las afinidades… Nos metemos en todo y con todo, cuestionamos y somos cuestionados permanentemente, por los propios y, lo más fastidioso, por los ajenos. Siempre he llevado muy mal que alguien que no me conoce en absoluto pretenda imponerme qué y cómo pensar, decir, sentir, ver, escuchar, leer, creer o elegir.
¿A qué aspira la gente de buena voluntad? Pues, principalmente, a vivir en paz y, por supuesto, no sufrir más problemas que los ordinarios de una existencia normal. Pues no hay manera, y desde fuera, sin que sean necesarios los motivos, sin que uno tenga la menor responsabilidad y muy apartados de la sensatez, nos invaden para poner nuestras vida patas arriba.
Dejémonos en paz. Déjennos en paz. Es la base necesaria para una vida mejor, que es posible pero que nos empecinamos en negarnos.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 23/1/2020

CIEN DÍAS




Una nueva decepción en la tertulia del contenedor. Ninguno de nosotros fue seleccionado para encabezar un ministerio. Y eso que había muchas más probabilidades que de que nos toque la lotería. Ni por esas. Tenemos un par de afiliados del PSOE, otro de IU y una de Podemos que ya se veían haciendo las maletas y camino del despacho oficial, con sus respectivas parejas, por supuesto. Porque la nueva política se lleva a pares, como hacen los norteamericanos con su presidencia. Así, tenemos un consejo de ministros multitudinario y la mar de familiar. Y el que no halla asiento a esa mesa para su media naranja puede arreglarlo con otro cargo de relumbrón. Pero nos dejaron a todos fuera. Qué desilusión.
Anoche aprobamos por los pelos respetar la tradición de los cien días de tregua. Voxianos, peperos y cuidadines no están por la labor. Va a ser complicado sujetarlos durante tres meses. De hecho, ya están inflamados al máximo, y eso que el numeroso gobierno de coalición acaba de empezar. O se calman o no llegan a la meta. También es cierto que el palacio de La Moncloa ha arrancado pisando unos cuantos charcos sin pararse a comprobar cuánto cubren. Ayer una embarazada me consultó cuándo se produce la transmisión de la propiedad de su hijo a la ministra Celáa. Por ahora, mientras se mantenga en el seno materno, siguiendo el principio de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, la titularidad parece corresponder en exclusiva a la mujer, que hasta puede decidir que viva o no. Pero una vez acontecido el parto, la cosa ya no está tan clara. Pero la responsable de educación de este Gobierno lo explicará, sin duda, con la habilidad que la caracteriza.
Todavía quedamos unos pocos románticos que consideramos que la cortesía no debe perderse. Y los cien días eran una costumbre bonita y sensata. Porque antes de lanzarse a cuchillo es recomendable dar tiempo al nuevo ejecutivo para que inicie su andadura de aciertos y equivocaciones. Esto no significa mantenerse en silencio, pero sí aplazar la oposición furibunda unos cuantos días. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 22/1/2020

EL MALDITO RADAR



Tenemos al vocal de movilidad hecho un basilisco desde que se enteró por LA NUEVA ESPAÑA (por dónde si no) de las ilegalidades del radar colocado a la salida del túnel de La Bolgachina. Como no le devuelvan, con intereses, el dineral que lleva pagado en multas y el saco de puntos perdidos en ese tramo, está dispuesto a demandar a Tráfico, a la Benemérita, a la demarcación de carreteras, al Arzobispo de Oviedo y hasta a la OTAN. Cada vez que pasaba por allí, zas, foto al canto. Y ahora resulta que el puñetero radar no está donde dice que está y retrata más allá del trecho con la velocidad limitada. Qué cabrito. En la tertulia intentamos hacerle ver que por debajo de 90 km/h no había riesgo de sanción pero desistimos, pues se niega a circular a una velocidad tan ridícula en pleno siglo XXI. “Ni en la cochera aparco a menos de 90”, nos espetó, por lo que lo dejamos por imposible.
Bueno, pues ahora se le están abriendo las puertas del cielo y cabe la posibilidad de que recupere el capital que fue dejándose en ese punto kilométrico. De hecho, en casa tiene una lata de galletas repleta de notificaciones de Tráfico aguardando la hora de tomarse su cumplida venganza. Y parece que ese tiempo se aproxima. Del mogollón de multas mal impuestas, dos terceras partes corresponden a nuestro vocal, al que las idas y venidas a los polígonos de las afueras de Oviedo le salen a precio de oro.
Pero lo peor de todo, sin duda, es el daño moral ocasionado por el trapacero detector. No en vano, cada carta certificada le costó a nuestro vocal un par de noches de expulsión del lecho matrimonial. Y han sido muchas cartas. Muchísimas. Exactamente la mitad que las noches acurrucado en el sofá. Pero ahora, gracias a la revelación de las trampas del maldito radar, pretende darse el gustazo de la revancha. Que se sepa, la mujer ya pidió asilo a casa de su madre.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 21/1/2020

CALOR EN ENERO



Según puse el pie en la calle en dirección a Ujo percibí que me sobraba el plumífero. Y la sudadera. Y hasta la camiseta. A punto de arrancar la tercera semana de enero debería haber salido en bañador y chanclas. Qué calor. Y en la radio alertan de tempestades de nieve en Levante. Tiene gracia el tema: puede nevar en Cullera y en Mieres, tiempo mejor que en primavera. 
Así es que los asturianos cada vez nos parecemos más a los peces tropicales. Por debajo de 15 grados la gente se lamenta del frío que hace. En qué quedaron los aguerridos astures que expulsaron a pedradas al moro. Esos sí que resistían lo que les echaran. Los sucesores somos unos blandengues.
¿Qué más da que las instalaciones de la estación de esquí de Pajares estén hechas una mierda? Con este calor, o lo forramos todo con espuma de afeitar o malamente. Dicen que el problema es que no está bien orientada. Pero, digo yo, eso viene sucediendo desde su creación, a no ser que, como resultado del vaticinio de Guerra –“A este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió“- Valgrande quedase mirando para el lado por donde entra en aire calentorro. Es más probable que, a fuerza de agujerear la base de la montaña para que circulen los trenes que no circulan, el pico esté perdiendo altura. Quién sabe; igual te plantas allí y el altímetro no sube de medio kilómetro. Como para que nieve.
El clima ha cambiado, es incuestionable. Ahora que llevamos nuestros coches con unos estupendos neumáticos de invierno que dejan las cadenas en una anécdota del pasado, ver caer un copo de nieve sobre nuestras calles es algo extraordinario que, además, nos lleva al caos. Por falta de costumbre, claro. Dónde quedaron los canalones congelados y la pala y las botas a la puerta de casa para poder abrirse camino. Hoy llevo encima un montón de ropa porque es enero, y el cerebro recuerda que en enero hay que abrigarse. Este mediodía desde luego que no. Mañana, según dicen en la tele, hará frío. Como en invierno.

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 20/1/2020

EPIDEMIA




La tertulia del contenedor hace un llamamiento a la población: si bien es cierto que la generosidad es una virtud, el ánimo de compartir la gripe es un exceso indeseable. De hecho, nos hemos visto obligados a prohibir la asistencia a las reuniones a todos aquellos miembros que presenten síntomas, por leves que sean, de proceso gripal. Porque, siendo como somos los asturianos, incapaces de estarnos quietecitos en casa, no es de extrañar que nuestro territorio sea actualmente un concentrado de virus que campan libremente. 
En el centro de salud, rodeado de mocosos y tososos, no vi a nadie cubriéndose con una mascarilla ni utilizando los geles desinfectantes para las manos. En los bares no faltan los que se lamentan del gripazo que les afecta. En el supermercado abunda la clientela que estornuda en el mostrador de las frutas y tose sobre el pescado.
A ver, repasemos los conceptos básicos: si usted está enfermo, a no ser que sea estrictamente necesario, evite esparcir sus virus y, en consecuencia, sobre todo en los primeros días, cuando hay más probabilidades de contagio, evite el contacto con la humanidad. No es el momento de visitar a la familia, quedar a cenar con la pandilla, ir al cine y demás actividades públicas. No le va a suceder nada grave por dejar de ir al bar unos cuantos días. Y seguro que en la despensa y la nevera hay suficientes alimentos para resistir tres o cuatro días. No se preocupe: sobrevivirá.
¿Por qué no aprendemos algo de los japoneses? A la que se acatarran, mascarilla al canto y a reducir en lo posible el riesgo de contagio. Ponerse una mascarilla no es algo tan feo. La gente lleva piercings espantosos, tatuajes para llorar, unos pelos que válgame el cielo, los pantalones hechos jirones, ¿y va a darnos vergüenza la mascarilla? Vamos hombre, por favor.
La gripe vuelve cada año por Navidad, como el turrón, pero debido en buena medida a nuestra estupidez permanece y se extiende hasta Carnaval. 
A ver, usted, congestionado, mocoso, febril, con los ojos llorosos, ¿adónde va? Quédese en casa y no fastidie. 

LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 14/1/2020