lunes, 30 de junio de 2014

CONTRASENTIDO




Según María Luisa Merlo, es poner el pie en Mieres y alegrársele los ánimos. Y es que, desde la primera vez que vino, se siente una mierense más, y así va proclamándolo por el mundo.
Sólo una queja: se aproxima a mí envuelta en ese aura de teatralidad que acompaña a las actrices de larga carrera para decirme que lo único malo fue el viaje en tren desde Madrid, que cuán abandonados nos tienen la RENFE  y el ADIF.
Las fotos publicadas el otro día en este periódico resultaban tragicómicas: el pasaje, de rodillas sobre los asientos, en el tramo entre Asturias y León. Porque viajar en el sentido opuesto al de la marcha del tren, y más si hay curvas, puede resultar muy desagradable. Como que te pillas un mareo de aquí te espero y te apeas con ganas de ingresar por urgencias en el hospital más cercano.
Según razonan, para ahorrar diez minutillos en el recorrido hasta Madrid, el convoy procedente de Gijón es arrastrado culo atrás culo atrás Pajares arriba y abajo. Una experiencia poco recomendable, a tenor de lo que manifiestan los sufridos viajeros.
Pero, en vez de quejarnos, deberíamos suponer que los gerifaltes de las empresas ferroviarias viajan habitualmente en sentido contrario y van tan a gusto. Y por eso entienden que los usuarios también lo pueden hacer sin molestias. Pero como los asturianos y los que presumen de serlo sin serlo tenemos la irritante manía de quejarnos por cualquier cosa, si hace calor, si no lo hace, si llueve, si lloverá, si está soso o salado, si la tortilla está seca o poco cuajada, posiblemente seamos los únicos que protesten por viajar al revés, esto es, que a la estación llega antes el trasero que la nariz. Porque estoy casi seguro de que el presidente de RENFE va así en sus trenes y no se marea. Y por ello, lo considera oportuno y aconsejable. ¿Puede resultar un poco raro? Pues posiblemente. Ir de Gijón a León mirando hacia atrás y de allí hasta Madrid, hacia delante, es algo peculiar, Quién sabe, hasta podría interpretarse como una original metáfora de esta tierra, más inclinada a recordar el pasado que a explorar el futuro.  

Publicado en LNE de Las Cuencas el 27/6/2014


jueves, 26 de junio de 2014

EL NUEVO P.I.B.


Bueno, pues a mí no me parece mal. Ya lo dijo en inolvidable Zapatero: “La economía es un estado de ánimo”. Y si uno ve que las cifras son más rumbosas, se anima. De ahí que la propuesta de incorporar al Producto Interior Bruto las estimaciones sobre economía sumergida, tráfico de drogas y prostitución, debería ser entendida como un modo de estimular a los españoles, que llevamos un montón de años de disgusto en disgusto. Porque, a poco que sean rigurosos en la cuantificación, con esas tres incorporaciones nos ponemos a rebufo de Alemania, si no la adelantamos. Sin ir más lejos, el otro día leí que España se mantiene como líder destacado en Europa en consumo de cocaína y cannabis. Luego, si hay parné para rayas y porritos, tan mal no podemos estar. Si a ello le sumamos la pasta que ingresan los puticlubes, nos movemos en unas magnitudes mareantes.
Porque ya está bien de ir de pobretones por la vida. Que aquí manejamos, vaya si manejamos, pero de extranjis, que es como se nos ha enseñado toda la vida. Lo de las facturas, el IVA, las retenciones y todos esos líos son cosas recientes que aún no han asentado en el ADN fiscal de los españoles. Pero eso no quiere decir que no haya pasta en circulación. Acuérdense de los billetes de 500 € que descansaban en los huecos de los tabiques cuando en el resto de la Unión Europea nadie había visto jamás semejante billetón. Y los pastizales que los Bárcenas y compañía tienen repartidos aquí y allá -bueno, principalmente, allá-, ¿por qué no iban a formar parte del PIB? Y si más del 20 % de la actividad económica nacional se mantiene sumergida, es por conveniencia, porque interesa, porque para que la tierra produzca, además de agua fresca y buenos abonos, también hay que echar bastante caca.
Así que eso de mirar para otro lado, como no queriendo ver pero sabiendo que ahí está, me parece que está condenado a desaparecer, al menos en cuanto a sus cifras macroeconómicas. Y tan respetables son las exportaciones de automóviles y los ingresos por turismo que los rendimientos de pilinguis y canutos. Además, esas cifras nos pondrán en nuestro lugar. Como debe de ser. 

Publicado en LNE de Las Cuencas el 26/6/2014



lunes, 23 de junio de 2014

MULTIPLICADA POR DOS



Claro, yo es que no había caído en lo rebuscado de la jugada. Y con razón está Verstrynge como está, azotado y con un subidón tricolor que lo tiene fuera de sí. Que el pobre hombre, conforme fue madurando, se desplazó progresivamente de derecha a izquierda, desde las faldas de Fraga hasta el ala dura de Podemos. Y lo que le queda, porque de seguir así, acaba completando la órbita y vuelve a empezar por las juventudes de Cristo Rey –que no es el hijo del domador y la vedette, no confundir-. La verdad es que yo andaba tan tranquilo hasta que no sé quién me lo explicó: Pero cómo no van a estar los republicanos que echan pestes. Ahora no hay un rey sino dos, el padre y el hijo. Y dos reinas. De la noche a la mañana se ha duplicado la monarquía. Que si no quieres caldo, toma dos tazas. Porque Juan Carlos y Sofía continúan siendo majestades, que aquí no se ha descoronado ni el tato. Nos han hecho el truco del almendruco en nuestras mismas narices. Y menos mal que alguien me lo aclaró que, si no, yo sigo tan pancho, como si nada hubiera sucedido, cuando lo cierto es que el paripé que han montado supone una agresión en toda regla a la inmensa mayoría republicana. Qué digo inmensa: inmensísima. ¿Que no queréis un rey? Pues, hala, tomad dos. Y con sus respectivas. Un gol por toda la escuadra. Como aún andábamos sonados tras el fiasco mundialista, los artífices de esta conspiración aprovecharon la oportunidad y zas, monarquía multiplicada por dos. Y si serán ladinos y perversos que a asturianos, catalanes y vascos –los que más damos el cante republicano- nos colocan ahora una preciosa princesita con la que no hay manera de ponerse desagradables, porque a ver ahora quién es el guapo sale a la calle a vociferar contra la Princesa de Asturias, Gerona y Viana. Te corren a gorrazos hasta los dibujos de Disney. Que al padre y al abuelo, vale, se les puede decir de todo, pero con qué cara vamos a insultar como sabemos a esta muñequina. Es una operación maquiavélica del todo.  
Y decían que los borbones eran tirando a cortos de entendederas. ¡Ja!

Publicado en LNE de Las Cuencas el 22/6/2014



viernes, 20 de junio de 2014

LO HECHO, HECHO ESTÁ


Pero hombre, no me fastidies. A santo de qué viene ahora la bobada de ponerse a investigar los resultados de la inversión de 18000 millones de euros en las comarcas mineras españolas. Lo hecho, hecho está y ya no tiene remedio. Desconozco lo sucedido en otros lugares, pero aquí pasó lo que tenía que pasar. Ya lo dijo Victor Chernomirdin, el que fuera primer ministro ruso en tiempos de Boris Yeltsin: "Quisimos hacerlo bien y nos salió como siempre". Pues eso, que mejor si lo dejamos estar. A saber a quién se le ha ocurrido semejante genialidad. Estudiar para qué sirvió todo aquel montón de dinero. A buenas horas. Y esperemos que los fisgones no sean de estos europeos del norte, calvinistas tiquismiquis que no entienden que entre el resultado previsto y el final pueda haber, digamos, variaciones. Y que es posible que el dinero llegue a evaporarse sin que necesariamente alguien se lo haya metido en el bolsillo. Unos empresarios ejemplares, unos planificadores de inquebrantable conciencia social, una cierta ligereza a la hora de aflojar la mosca y ya está: unos millones que se volatilizan. ¿Se consiguió algo, además de perder el dinero? Pues no, pero son cosas que pasan y no hay por qué culpar a nadie. Se hizo lo que se pudo y no hay más que rascar. Si la planificación hubiera sido más profesional, si los autores de la misma hubieran sido algo más competentes, si los que aprobaban y financiaban los proyectos hubieran sido más exigentes, si, si, si. 
Pero como no fue el caso, qué sentido tiene ponerse ahora a remover el tema, a no ser que busquen aprender y corregir de cara al futuro. ¿Quienes tomaron las decisiones? Pues el resultado está en consonancia. Los milagros, en Lourdes. 
A ver si estos fulanos se lanzan a hacer preguntas incómodas y a rebuscar entre los papeles. No jorobes. Además, tenían que haber sabido que no se le pueden pedir peras al olmo. Así que no nos vengan ahora con recriminaciones. Haberlo pensado antes. ¿Saben lo que consiguieron? Que nos pasemos la vida echando de menos la mina, convencidos de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y encima, no contentos con ello, se proponen escarbar en nuestras cosas. Debería darles vergüenza.

Publicado en LNE de Las Cuencas el 19/6/2014


miércoles, 18 de junio de 2014

PREGUNTAS



Oigan, que ya que nos ponemos a preguntar, mejor sería hacerlo sobre todo, aprovechando el referéndum. Un cuestionario en condiciones, que uno pueda llevarse a casa, cubrir con tranquilidad y devolver en una fecha determinada. Porque si a algunos interesa muchísimo lo de república o monarquía, a mi me intriga el tema de la autodeterminación y me gustaría saber el porcentaje de españoles partidarios de la independencia de sus territorios. Y consultaría sobre la conveniencia de ampliar el procedimiento de elección democrática, además de a la jefatura del estado, a otros poderes que son incluso más importantes. Porque sólo nos fijamos en el rey, pero qué decir del poder judicial. ¿Acaso es elegido democráticamente por los españoles? Si votamos a los que legislan e, indirectamente, a los que ejecutan, ¿por qué no podemos votar a los que juzgan? Sinceramente, es algo que me preocupa más, porque sus decisiones nos pueden afectar directamente. Y ya que nos ponemos, también nos deberían preguntar si queremos continuar con las autonomías o volvemos a lo clásico y nos evitamos tantísimas administraciones.
Es que, de verdad, se me ocurren montones de cuestiones que nunca se nos han consultado, sobre las que podríamos decidir en un superreferéndum. Desde las relaciones con las confesiones religiosas hasta la financiación de partidos políticos. La limitación de mandatos, la formación y experiencia mínimas para poder representar a la ciudadanía, la cadena perpetua, el aborto... Por ejemplo, quisiera saber cuántos españoles son partidarios de que la sanidad y la educación públicas sean competencias exclusivas del Estado. Y quiero que me pregunten si estoy a favor de que con el dinero de todos se financien sindicatos y organizaciones empresariales. Y si los fondos del Estado pueden utilizarse para reflotar negocios privados. Y sobre el indulto, el aforamiento y los cargos de libre designación dentro de la administración. Y sobre la privatización de bienes, servicios y empresas públicas. Y sobre las responsabilidades penales y civiles de los representantes políticos.

El caso es que a mí todas estas cuestiones me parecen muchos más vitales que el hecho de no poder votar al rey. Y no tengo arte ni parte en ninguna de ellas puesto que mi opinión carece de valor. Hacen con nuestras vidas lo que les da la gana y sobre ello, precisamente, no exigimos ser consultados. 


Publicado en LNE de Las Cuencas el 17/6/2014

NI TANTO NI TAN CALVO



Cuando escribo estas palabras aún no ha comenzado el Mundial de fútbol, pero me gustaría comentar con ustedes la pasmosa facilidad que tenemos los españoles para pasar del todo a la nada, del blanco al negro, en un instante. “Uf, estos “mataos” van a hacer el ridículo”, “no pasan de la primera ronda”, “como siempre, pa casa a la primera de cambio”. Eso llevo oyéndolo una buena temporada, como si hubiera caído en el olvido la increíble sucesión de éxitos de la selección española, como si aquello jamás hubiera existido o como si ahora sólo nos conformáramos con el triunfo.
Miren que yo era de los convencidos de que nuestra selección jamás haría nada destacable en los torneos internacionales. De hecho, lo puse por escrito, en otra demostración de que la adivinación no es una de mis virtudes más relevantes, y fui un fiel seguidor del lema “Jugamos como nunca, perdimos como siempre”. Porque así era, en el último minuto, de penalti injusto, fallando un gol cantado, por culpa del árbitro, por lo que fuera, España siempre acababa saliendo de las competiciones antes de tiempo y por la puerta trasera. Poco después, a mí y a millones de ciudadanos La Roja nos tapó la boca. La memoria no puede ser tan débil que nos haga olvidar que los nuestros son los vigentes campeones del Mundo y Europa. Y no por casualidad –una vez, pase; tres, imposible-. Ni es normal que recaigamos en el anterior espíritu chungo. No siempre se puede ganar, es evidente. Pero los tiempos en que nos sentábamos frente al televisor con la moral del sparring que sube al cuadrilátero rezando para que la paliza acabe pronto, pasaron. Ahora, los nuestros ya saben ganar y pueden volver a hacerlo. Son conscientes de ello. Y los rivales. Y deberíamos tenerlo presente nosotros también.
Ni tanto ni tan calvo, hombre. Me parece que lo guapo ahora es sentarse a ver un partido con la sensación de que es posible. Como también es posible perder, porque la competencia no es coja, precisamente. Pero darnos por muertos antes de arrancar o poner el listón tan alto que sólo nos valga que la copa vuelva a pasear por las calles de Madrid, me parece un pelín exagerado.

Publicado en LNE de Las Cuencas el 16/6/2014



MATA



No lo dice un cualquiera. No es un exaltado, un antisistema, un perroflauta. No es el omnipresente Pablo Iglesias. No es el lema que pasea por ahí una concentración de greñudos. Es el Papa Francisco el que manifiesta, con una rotundidad impropia del lenguaje vaticano, que el sistema económico internacional mata. No es que sea más o menos malo, no: MATA.
Está claro que si la mayoría de la Humanidad pasa necesidades y privaciones existiendo como existe la posibilidad de evitarlo, si las materias primas de África son arrancadas para que unos asiáticos, a cambio de un plato de arroz, construyan el teléfono móvil que un ejecutivo de Wall Street utiliza para jugar con el precio de las cosas a nivel global, si el mundo libre y desarrollado basa su estatus de privilegio en la falta de libertad y la pobreza del Tercer Mundo, el sistema mata. Pero lo que dice el Papa es que ese sistema también nos está matando a nosotros, los supuestamente a salvo. Qué ocurre con nuestros jóvenes, a los que se ha arrebatado el horizonte profesional; qué sucede con los cincuentones y sesentones, maduros y cargados de experiencia, a los que se da una patada y condena al ostracismo.
Fíjense en el contrasentido: la ciencia moderna buscar estirar la esperanza de vida pero la máquina creativa y productiva que impulsa esta sociedad desprecia la edad avanzada, hasta el punto de comenzar a considerarla un problema. Y, por otra parte, llegamos a la conclusión, tras notables periodos de dudas, de que sin infancia y juventud, sin relevos generacionales, esto se agota. Vale, pero no permitimos que se incorporen a la circulación.
El problema es que el sistema o, más concretamente, quienes lo dominan, están a gusto con el rendimiento que les aporta. La muerte, la pobreza de tantos, la explotación de millones, son un buen negocio. La sustitución del actual sistema económico por otro más justo y eficiente pasaría necesariamente por la renuncia de las selectas y poderosas élites a sus inmensos beneficios -algo improbable- y por la convicción global de que el objetivo no puede ser que unos pocos alcancen la cima –que forma parte del ADN egoísta y acaparador del ser humano- sino el aprovechamiento equitativo de lo muchísimo que este planeta aporta. 


Publicado en LNE de Las Cuencas el 15/6/2014