viernes, 30 de septiembre de 2016

AL PAN, PAN



Extraigo la barra de pan de la bolsa de papel y algo me llama la atención de esta, la gran cantidad de palabras. Leo, textualmente: “Producto descongelado y horneado procedente de masas congeladas. Ingredientes: harina de trigo, agua, sal, levadura, harinas de leguminosas, antiaglomerante (E170), agente de tratamiento de la harina (E300), mejorante panario, emulgente (lecitinas. Contiene soja).
Puede contener trazas de huevos, pescado, cacahuetes, leche, frutos de cáscara, granos de sésamo, sulfitos y sus derivados correspondientes. Puede presentar restos de chocolate”. 
¡Madre! ¡Qué estamos comiendo! ¿Se puede considerar pan a este mejunje? 
¿Se dan cuenta de lo difícil que es encontrar pan que sólo sea pan y nada más que pan? Hoy casi todo son masas industriales, congeladas, repletas de productos químicos, fabricadas a cientos e incluso miles de kilómetros de nuestra casa. Los cuatro componentes tradicionales del pan han pasado a ser no menos de diez. Eso no es pan. Es otra cosa que sabe a pan, que parece pan sin serlo. Como tantos alimentos que consumimos a diario, que no son lo que dicen ser. Cuánto hay de más en la leche, el pescado, las verduras y frutas, la carne. Ni siquiera el agua es sólo agua. ¿Qué no tiene conservantes, colorantes, potenciadores, insecticidas, restos de antibióticos, metales pesados...?
Tengo la convicción de que nos estamos envenenando. Nada de lo que comemos es completamente natural. Al contrario, todo es cada vez más artificial, manipulado, procesado, modificado. Y peligroso, me temo. Un día se descubrirá que buena parte de lo que hoy satura las unidades de oncología tiene su causa en la toxicidad de los alimentos. ¿Qué pasa con las alergias, cada vez más comunes? ¿Y las intolerancias? ¿Por qué esta barra de pan, que únicamente debería estar compuesta de agua, harina, levadura y sal, tiene tantos “extras”? Pero es que, además, ¿Por qué se transforma en un trozo de poliestileno en cuestión de un par de horas? El buen pan duraba días en perfectas condiciones. Sin embargo, esta barra tiene una vida útil que se cuenta en minutos. No creo que sea tan difícil de entender: quiero pan que sea pan.


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 28/9/2016

MUERTE, PERO MENOS




Al menos una buena noticia, aunque con matices. Por fin, este año el toro de la Vega no murió alanceado tras sufrir el acoso de la horda sedienta de dolor y sangre. A veces, en este país rebosante de burricie se vislumbran algunos claros de civilización y humanidad. No muchos, pero son muy bien recibidos, como un soplo de esperanza que por momentos nos aparta de la demoledora sentencia que no queremos recibir: nosotros somos el eslabón perdido. Pero la buena nueva no puede ser completa pues el toro fue igualmente sacrificado, en la intimidad, eso sí. Los avances son lentos y, por lo visto, la muerte del astado continúa siendo requisito imprescindible para que el festejo sea tal, ya sea a lo bestia o en plan fino. Cabe pensar que tras el paseíllo entre la muchedumbre se le podría haber devuelto al campo para que continuara con su vida. Pero no; se lo cargaron en privado, supongo que para estofarlo. El caso es que, sea como fuere, el toro sigue estando condenado a muerte, se ponga como se ponga. Aún queda un largo trecho por recorrer hasta alcanzar la meta del fin de los espectáculos y festejos en los que se tortura y mata a los animales. Y en la competición entre los tauricidas y los animalistas congregados en Tordesillas para determinar qué bando es más energúmeno, siguen ganando los primeros, pero es de justicia reconocer que la diferencia se está acortando y hay un sector de los defensores de los animales que lleva camino de ser más bestia que sus defendidos. Y es que en España no hay manera con el término medio.
Por cierto, ojalá que den con el hijo de mil padres que el otro día se cargó un oso. Hace falta ser imbécil. A ver si los restos de la bala asesina conducen hacia el rifle y el tirador. Estas salvajadas no pueden quedar impunes. Ya está bien de lobos ahorcados, cepos en el monte y furtivos armados hasta los dientes campando a sus anchas. La verdad es que entre pirómanos y matarifes clandestinos estamos apañados. Hay que ver cuánta gente anda por ahí suelta que no superaría una ITV de la cabeza. Y muchos con escopetas. 

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 25/9/2016

DE LO IMPORTANTE, NADA



Pues tiene razón Antonio Banderas: En España estamos demasiado pendientes de los políticos. Ciertamente lo estamos. O nos hacen estarlo. Porque la actualidad informativa está prácticamente monopolizada por ellos. Que si hablan o no, que si se reunieron, que si uno llama o no llama, que si Pablo e Íñigo riñen, que si Pedro se lleva mal con los barones del partido, que si la presencia de Mariano en los mítines resta votos en vez de sumarlos, que si Albert y Pablo no se tragan. En fin, el Gran Hermano político a todas horas. Y, si se dan cuenta, de lo importante, nada de nada. Qué poco se habla de nuestra situación, de España en el mundo, de los proyectos de futuro, de la solución de lo que ya sabemos que no funciona. Sobre eso, silencio absoluto. Vamos para diez meses de provisionalidad y los focos están exclusivamente orientados hacia el cotilleo y los dimes y diretes de la casta – sí, casta, porque con sus hechos está demostrando serlo. Bastante más de la mitad del tiempo de los informativos de televisión se va en estas bobadas, en este sainete infumable interpretado por unos actores lamentables. Y debates y más debates. E interminables tertulias monotemáticas, de vueltas y más vueltas sobre lo mismo. Que si parece que damos un pasito para adelante, que si ahora lo damos hacia atrás.
Nuestra existencia como sociedad no puede verse condenada a quedar al pairo, con el destino común al albur de unos vientos caprichosos. No podemos consentir que nuestra vida quede en sus manos. Tenemos familias, hijos, planes, trabajos, negocios… Hemos de continuar caminando y sentados en una piedra a la espera de que se pongan de acuerdo se nos escapan las oportunidades. Cada vez que escucho que la demora en la formación de gobierno está causando daños económicos al país me doy cuenta de la triste realidad que supone que nuestra prosperidad dependa de ellos, de los que no se ponen de acuerdo, y más me reafirmo en la idea de que hay mucho más allá de la política, de “esta política” que con tanta facilidad se olvida de nosotros. 

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 25/9/2016

martes, 20 de septiembre de 2016

DE LOS PELOS




Bueno, pues ya estamos todos. El último rezagado logró sacar el coche de donde lo tenía aparcado en Luanco y la tertulia del contenedor vuelve a estar al completo. Y nos hallábamos, como quien dice, inaugurando la nueva temporada cuando se acercó a tirar una bolsa de basura un tipo con las proporciones de un manatí, en chanclas, pantalón corto y camiseta de tirantes y, rematando el prodigio estético, con el pelo teñido de color amarillo canario. Otro como Messi. Ya tardábamos en ver las nefastas consecuencias de las ocurrencias capilares del astro argentino. Y eso que a Leo ya le crecieron las raíces y ahora parece que va del Borussia de Dortmund. Pero para impactante estética capilar, la de Villa. No la del futbolista, con aquel ridículo pincel negro bajo el labio inferior, que apetecía tirar de él, sino la del monarca emérito de Asturias, José Ángel, que aparece en las fotos con una melenuca lolaila más propia de Los Manolos o Los Cantores de Híspalis. “¿A que no hay huevos de ponerla de moda por aquí?” – dijo uno de los vocales. Hace unos pocos años, igual, porque lo que hacía el amo era inmediatamente imitado. Pero hoy, va a ser que no. 
De todos modos, haya o no perdido la cocorota, Villa necesita con urgencia una intervención en ese despropósito capilar. Como si hay que pedir una orden judicial. Así por se puede andar por la vida, con lo curioso que estaba con la gorra de Stalin. Y ahora, como si saliera de Vallecas en los años 70. Por si acaso, varios componentes de la tertulia se han comprometido a echar un vistazo por las casas del pueblo, no vaya a ser que esté cundiendo el ejemplo y volvamos a los pelos a lo Bee Gees. Como cuando se puso de moda el corte Jarrai –y así lo pedían en las peluquerías- que venía a ser como el casquete de los Click de Famobil pero cortado a mordiscos. Porque hubo un tiempo en que los cachorros de ETA también se pusieron de moda y había sujetos que copiaban su estética. Porque a veces somos así, de admirar lo despreciable.   

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 20/9/2016

EL PATIO DE MI CASA



Entro en un portal y leo: “Se ruega a los vecinos que no tiren basuras a los patios de la comunidad”. No me negarán que es tristísimo que aún estemos así, que a estas alturas de la evolución humana se haga necesario recordar algo tan básico, de sentido común, de comportamiento normal. Como lo de no fumar en los ascensores, cerrar las puertas, no transformar las zonas comunes en vertederos particulares, en definitiva, no fastidiar al vecindario. Pero, claro, estamos viendo que aún hay imbéciles que tiran las colillas encendidas al monte. Conductas que, por lo general, se denominan imprudencias, pero que realmente no tienen nombre. Porque imprudencia es un término demasiado suave para designar la acción de un majadero que culmina con un montón de hectáreas chamuscadas. Pues estamos ahí, mucho más retrasados de lo que creemos. Aún se ha de avisar a la gente de que no se meta en el mar cuando hay bandera roja, que no deje al niño ni al perro dentro del coche a pleno sol, que en lo posible evite los desplazamientos cuando estamos en alerta por mal tiempo. Y, bueno, el que se perjudica a sí mismo como consecuencia de su estupidez, pues allá él. Pero a los que por su estupidez nos ponen el peligro o destruyen lo que es nuestro, garrotazo y tente tieso. 
Me contaron que antes de que en Mieres se recogiera la basura en contenedores había ciudadanos que lanzaban las bolsas desde sus ventanas al camión. Si caían dentro, buena suerte; si fallaban, que lo limpie el Ayuntamiento. Y como este ejemplo, otros muchos de conductas absolutamente incívicas que solo pueden provenir de seres con un cerebro del tamaño de una hueva de salmón. Porque, vamos a ver, ¿qué tiene dentro del cráneo un fulano que arroja sus desperdicios al patio vecinal? ¿Acaso no puede tirarlos a la basura, como es lo habitual? Bueno, en mi portal hubo un tiempo en que pusimos un cartel pidiendo que se cerrase la puerta. Y la puerta quedaba sistemáticamente abierta. ¿Qué interés podían tener algunos vecinos en no cerrarla y que pudiera acceder cualquiera al edificio? Se desconoce ¿Que cómo está el patio? Que asusta. 


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 19/9/2016

AFORO COMPLETO




La tertulia del contenedor ya está prácticamente al completo. Sólo nos falta un componente, que veranea en Luanco. Al parecer, ha sido tal el llenazo que aparcó el coche en la calle a finales de julio y no ha sido capaz de moverlo hasta ahora. Y, claro, se quedó sin batería. Es más, nos envió un mensaje en el que relata su experiencia y, la verdad, espeluzna. Con decirles que en Luanco, en pleno agosto, los mierenses no fueron mayoría, les digo todo. Ha sido tal la afluencia de forasteros que se ha llegado a dar el caso de gente de Mieres que no se encontró con otra gente de Mieres en todo el mes. Las hordas de madrileños, castellanos y andaluces que huían de los implacables calores estivales dejaron a los mierenses en franca minoría. Incluso se sabe de una familia del polígono que aún espera que le sirvan la paella de marisco que encargaron el día de la Virgen. Porque el pasado agosto no cabía un alfiler en Asturias. Y, además, acompañó el tiempo. Cómo habrá sido que se conoce de veraneantes en Llanes que se han bronceado. Algo insólito. Hasta el punto que la OMS se está planteando sacar a Llanes del listado de enclaves libres de peligro por radiación solar, que venía compartiendo con las cuevas del Altamira y el metro de Moscú. 
Pero, en fin, que vayas a Luanco y que en los treinta y un días de agosto no te cruces con nadie de Mieres, como que debe de ser aterrador. De hecho, el fundamento del veraneo luanquín es mantener el contacto con la misma gente que tratas el resto del año. Los vecinos del tercero siguen siendo los mismos pero con indumentaria playera.
Es lo que tiene el exitazo asturiano como destino turístico estival, al menos este año: para parroquianos y habituales se hace incómodo, todo hasta la bandera, hacinamiento en las playas y hostelería desbordada. Ni tomar un vino tranquilo se puede. Por eso, hay que pensárselo mucho antes de lanzarse a las procelosas aguas del aforo completo por vacaciones. Que nos conocemos, que luego nos ponemos “repunantes” si tardan cinco minutos más en servirnos el culín de sidra. Miren a ver. 

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 18/9/2016

MÁS CAÑA



Te cansas. Envejeces y te cansas. Y te resignas. Porque no puedes seguir dedicando lo que te queda de vida a sacarle punta a todo lo que está mal. O a todo lo que yo veo que está mal. Porque me conozco, y soy de ese tipo de personas capaces de encontrar un papel tirado en el Jardín del Edén. Y de enterarme de que ese papel lo arrojó uno de Mieres; un tipo que, como buen mierense, tiene un perro. Y el perro caga. Y yo encontraría esa caca en el mismísimo Paraíso. Y, enfurecido, lo publicaría en mi columna de LA NUEVA ESPAÑA DEL MÁS ALLÁ. Por eso, llega un momento en que has de hacer la vista gorda, el ejercicio - casi nunca sencillo – de no dar importancia a todas esas cositas que me sacan de quicio. Así no se puede vivir, al menos yo. Y, por más que insistan algunos conocidos, hace tiempo que renuncié a eso que llaman “dar caña”. Uno, porque mi salud mental se resiente y, dos, porque te das cuenta de que no sirve para nada. Ya puede salirse de su órbita el planeta tierra que la egocéntrica mentalidad municipal no cambia; la política y la administración autonómicas han consolidado la mayoría de sus deficiencias y martingalas; y a nivel nacional, en fin, sobran los comentarios. Así que cuando alguien, con buena intención, me dice que “hay que dar más caña”, ya no oculto mi negativa. “Hazlo tú si quieres, que yo ya estoy mayor y fatigado”. Porque, esa es otra, con la perspectiva que dan tantos años dando la lata, dispongo de pruebas sobradas para afirmar que la inmensa mayoría de lo que no mejora no lo hace porque la gente no hace nada excepto quejarse. Y que el callo lo de otro. Y que sea a otro el que de la cara.
Esto no quiere decir que uno abandone toda crítica sobre lo cotidiano. No es “gallina o no cenar”. Pero el estéril erre que erre, que si esto está feo, que si lo otro está sucio, que si nosequién es un zoquete, que si los otros son unos zánganos, lo dejo para ustedes, si es que hay voluntarios.


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 9/9/2016