viernes, 16 de diciembre de 2011

EX COMPAÑEROS

Qué bonito. Qué espectáculo tan edificante. Dos concejales del Ayuntamiento de Oviedo increpándose en plan macarra y mandándose a tomar por donde amargan los pepinos. Los votantes deben de estar orgullosísimos de ellos. Y es que la escisión pepera que después parió Foro ha generado tales rencores entre los otrora compañeros de partido, que a la mínima saltan las chispas. Porque el problema es que, aunque lo pretendan ocultar, son iguales. Y ya se sabe que no hay peor cuña que la de la misma madera. Miren, si no, lo que le ocurre al PSOE con Rosa Díez, que la tiene atravesada como una espina de pescado en la garganta, que no la tragan. Se conocen, muchos han crecido políticamente juntos, saben los puntos flacos de cada uno y ahora pinchan donde más le duele al antiguo camarada.
Entre los foreros que pintan algo en el panorama político regional hay demasiados tipos airados, malos ganadores y peores perdedores. Lo mismo que en el PP. Sobran los hooligans y falta la gente seria y con criterio. Se están tomando esto como s¡ fuera un Madrid-Barça o un Oviedo-Sporting. El primer partido lo ganó Foro. El segundo, el PP. La rivalidad entre ambas formaciones crece, el revanchismo nubla las mentes y el fanatismo conduce a la idiotez.
Porque, que dos señores hechos y derechos, representantes de la ciudadanía, se comporten de este modo es de idiotas, majaderos con cargo que mejor quedaban una tarde, fuera de horas de trabajo, para partirse la cara. Pero estos ridículos numeritos de “sujetaime que lu mato” sobran. O se zurran de lo lindo como hacen regularmente los parlamentarios taiwaneses o guardan la compostura.
Un político –no me atrevo decir cuál, porque el Google encuentra que esta misma frase fue dicha por Adenauer, Churchill, Andreotti, Pío Cabanillas, y dejé de buscar más– afirmó que “en política hay adversarios, enemigos y compañeros de partido”. Me parece que la sentencia debería rematarse con los ex compañeros de partido, los más agresivos de todos, y a las pruebas me remito. Pero sí fue el inefable Cabanillas el que gritó: “¡Al suelo, que vienen los nuestros!”. Pocos mejores que él para saber como se las gastan los ex compañeros de partido.

Publicado LNE 05/12/2011

SACRIFICIO

Con la experiencia que dan treinta y seis años de monarquía, a ver, ¿quién querría ser rey? Un servidor, desde luego que no. Porque no se conoce español que haya sufrido más accidentes laborales – y me vienen a la memoria los pasquines que años atrás aireaba el emecé, cargados de ingenio y humor, cada vez que Su Majestad pasaba por traumatología: “Probe, en una destas va matásenos”-. Estamos ante una profesión de alto riesgo, de las que merecen un coeficiente reductor como para retirarse nada más hacer la Primera Comunión.
Y después están los disgustos que da la parentela política. Porque los de pata negra siempre saben guardar las apariencias. Pero cuñados, yernos, nueras… Como para meterse en la cama y no pegar ojo noche tras noche.
Gran parte de los súbditos convencidos de que ser rey significaba pegarse la vida padre y va a resultar que si nos preguntaran, ni el tato se pondría en su lugar. Nosotros preocupados por si la pasta llegará para cuando nos jubilemos y tenemos un monarca que, conforme envejece, le crecen los problemas alrededor, que a saber si llega a cobrar la pensión como se le sigan torciendo las cosas.
Tiene bemoles que el pobre hombre se haya pasado la vida poniendo buena cara, aguantando rollos patateros, políticos que van de listos, desfiles y más desfiles, millones de horas de discursos soporíferos, ceremonias inacabables, viajes agotadores, hasta llevar la bandera tricolor al borde de la extinción, que un yerno con los dedos muy largos echa a perder todo lo sembrado. Lo del otro, dedicado en cuerpo y alma a presenciar desfiles de moda, no causó mayores trastornos. La discreción marca de la casa, un poquito de distancia, y puerta.  Y lo de la princesa desnutrida y lánguida, pues qué le vamos a hacer, que la chica no es de pitanzas. Pero la que está liando éste no tiene pinta de pasar así como así. Muchos negocios, muchos millones y demasiada proximidad con la Zarzuela.
Al final, va a resultar que los que gritan lo de que España mañana será republicana, de ver cumplida su aspiración le estarían haciendo un gran favor al Rey. Hala, que el sacrificio lo haga otro. Verán como los voluntarios salen por patas.

Publicado LNE 03/12/2011

SILENCIO, POR FAVOR

La cola del supermercado era larga. Como, por aquello de racanear en la contratación de personal, la mayoría de los puestos de caja están siempre cerrados, los clientes estamos condenados, si queremos comprar, a eternizarnos haciendo colas. Allí estaba yo apoyado en mi carro, abstraído en mis pensamientos, hasta que sentí un malestar, como algo molesto que me agredía, me incomodaba y hacía la espera más desagradable. Era la música, o lo que fuera eso, de ambiente que vomitaban los altavoces camuflados en el falso techo del local. ¿Por qué se nos castiga de manera tan cruel? La población envejece, los consumidores, también, pero se nos somete a esta injusta tortura auditiva, a tener que escuchar la estridente chundarata que algunos expertos califican como música ambiental. Ruido infernal diría yo, además de innecesario. Porque, señores expertos en marketing y ventas, les aseguro que su estrategia sonora de captación de clientela puede resultar contraproducente. De hecho, actualmente busco, compro y pago a toda mecha, rápido, para salir del supermercado cuanto antes y dar descanso a los oídos. Pero si el lugar se encontrara en silencio o, como mucho, suavemente musicalizado, a bajo volumen y con sonidos relajantes, no tendría el menor impedimento para tomarme las cosas con más calma y, por tanto, adquirir más y mejor. Pero estar sometido al chirrido de una guitarra rockera o a los alaridos de uno de estos supuestos cantantes que desaparecen de las listas de éxitos a la misma velocidad que aparecen, enerva, irrita, inquieta, molesta y fastidia a la mayoría de consumidores.
Y no es sólo en el súper, qué va. Hay veces que salgo de El Corte Inglés de Uría con ganas de matar a alguien. Es el malestar que causa no poder permanecer en un lugar sin sufrir la agresión sonora de la música ambiental. En mi caso, pasados unos minutos bajo ese tormento, todo comienza a parecerme feo y caro. Y, con las mismas, me voy.
Pero lo más sorprendente lo viví hace unos días en la sala de espera del hospital, al lado del antequirófano. Por los altavoces de la estancia aullaban Bisbal y compañía, extendiendo su ruido por el pasillo. Eso sí, Junto a la puerta, un cartelito rogaba silencio.   

Publicado LNE 01/12/2011

ANDAMIOS VACÍOS

Me ha llamado Tico. Sigue en el sur, cuidando a su madre y buscando trabajo cada vez más desesperadamente. Me cuenta que todas las mañanas sale a dejarse ver por las decenas de urbanizaciones vacías y a medio hacer que yacen cerca de la costa, por si en algún momento salta la liebre y se encuentra con alguna oportunidad. Por ahora, cero. Y el paro se agota. Se ve viviendo de la pensión de viudedad de su madre. Y que dure. Para los obreros de la construcción no hay prejubilaciones, ni nada que se le parezca mínimamente. El sector se ha venido abajo, el trabajo se terminó, a la calle. Decenas de miles de currantes se han quedado en paro y con escasas posibilidades de volver a la actividad. Porque a la construcción fue mucha gente con poca formación, sin titulación, que a ver cómo demonios se la compone para colocarse de nuevo.
“Si estuviéramos la cuarta parte de unidos que los mineros, otro gallo cantaría” –se lamenta, recordando lo que vio en los años en que trabajó en Asturias. “Si los millares de afectados nos organizáramos, con la agonía que estamos pasando y tal como está la gente, que no tiene casi nada que perder, montamos un pollo que ponemos el país patas arriba. Ríete de las huelgas mineras”.
Me explica Tico que el sector está abatido y desunido. Cada uno se busca una salida por su cuenta, para salir del paso y tirar una semana más. Porque las facturas siguen llegando, los niños comen, necesitan libros y cuadernos y, aunque los gastos se han reducido a lo imprescindible, a la mayoría no le alcanza. Y esta situación les ha llevado al olvido social. Porque se habla, y mucho, de la banca, de los hipotecados desahuciados, de los recortes, pero casi nadie se pregunta qué fue de todos aquellos obreros que hace cinco años subían y bajaban por los andamios omnipresentes en el paisaje español. Hoy, esos andamios están vacíos, acumulando polvo. Y los que trabajaban en ellos, en la calle.
“La cosa está chunga” –reconoce Tico. “Pero podría ser peor. Que se lo pregunten a los inmigrantes”. El que no se consuela es porque no quiere.

Publicado LNE 28/11/2011

REPRESENTACIÓN

Crece la sensación de que en el Parlamento español no estamos correctamente representados, que los votos de unos no valen lo mismo que los de otros, que el sistema hace prácticamente imposible que los dos grandes partidos de implantación nacional tengan otros rivales. La ley D’Hont establece tales mecanismos de compensación que acaba desvirtuando el resultado electoral. Trescientos mil votos otorgan a unos una fuerza notable y un millón, a otros, los dejan a dos velas.
Yo no me siento bien representado, la verdad. El reparto de escaños me parece injusto. Y creo que no me equivoco al manifestar que los que tenemos este sentimiento somos cada vez más. De ahí el aumento del voto nulo y en blanco.
Mal síntoma es que una sociedad no se vea representada en su parlamento. Eso es señal inequívoca de agotamiento democrático. Y si la democracia se aleja del ciudadano, termina por perder su razón de ser. A continuación, comienzan a triunfar las posturas que consideran innecesaria la participación popular. Total, si la democracia es eso, podemos pasar sin ella. Y de ahí, al infierno.
De todos modos, podríamos estar peor. Las elecciones del 20-N fueron, en sí mismas, un fenomenal noticia. Miren si no a Italia y Grecia, con primeros ministros impuestos desde el exterior y no elegidos por el pueblo. Terribles precedentes a los que se pretende blanquear bajo la excusa de la estabilidad y el rigor económico. ¡Y una mierda! “Por nuestro bien” ya hemos tenido demasiados tiranos. Para sustituir a Berlusconi, un cantamañanas votado mayoritariamente por los italianos, “los mercados” han colocado a Monti, un fiel peón del sistema financiero, que no ha necesitado pasar por las urnas. Señores, aquí algo falla. ¿Cómo se puede celebrar en las calles semejante cambiazo? ¿No se dan cuenta de que el sufragio del pueblo ha sido obviado?
En España, al menos, hemos podido votar, limitados por un sistema tramposo que modifica el resultado, pero nuestra voz ahí está. Y que dure.   
Hablando de representación, a la diputada regional por FAC Carmen Fernández se le ha escapado un glorioso comentario en Twitter: “En Asturias no solo tenemos la tasa de natalidad más baja de España, sino también la de inteligencia”. Lo que les decía.

Publicado LNE 23/11/2011

LO QUE TENÍA QUE PASAR

Las banderas peperas ondean al compás de Paquito el Chocolatero. Pasó lo que tenía que pasar. Una sociedad mayoritariamente de centro – izquierda ha basculado hacia la derecha. Así lo hicieron los salientes. En todo caso, me parece demasiada mayoría absoluta. Somos pendulares y lo hemos vuelto a corroborar. Que bote Mariano. Cambio de canal porque me da el tic en el ojo. La gente lo celebra como si fuera la Champions. Con la que tenemos encima.
Comparece Rubalcaba, más solo que la una. Presto atención por si en Ferraz siguen la doctrina Lili y pedirán la devolución del carné a los traidores. Nada dicen. Haría falta un almacén enorme. En las próximas horas estaremos atentos al análisis que haga el Presidente – Secretario General, en paradero desconocido la noche electoral. Si la excusa del batacazo es la blandenguería del candidato será que sigue la doctrina Lili, que estos días corre de boca en boca, por lo sorprendente de su contenido y por la oportunidad del momento elegido. Rubalcaba interesa la celebración de un congreso cuanto antes, algo que no contempla la doctrina Lili. Y eso que Mieres se está pintando de azul celeste.
El objetivo del grupo parlamentario de Cascos en Madrid se ha quedado en un único peón. ¿Será también culpa de LNE? Parece que la gaseosa está perdiendo fuerza. Ojalá que sirva de toque de atención. Cada mochuelo, a su olivo. Y Foro, a gobernar Asturias de una vez, que no están los tiempos para monsergas.
IU cosecha en los campos del desencanto y la indignación. De aquí mandamos a una joven promesa, un chavalín que apunta maneras. De nombre, Gaspar.
UPyD se embolsa el cuádruple de votos que Amaiur y doscientos mil más que CIU, pero se queda con dos diputados menos que el primero y once menos que el segundo. Paradojas de la igualdad. Rosa Díez, pese a todo, sigue remando, lo que tiene mucho mérito. Me temo que los vascos no lo van a poner fácil. El canje de balas por votos tiene un tipo de cambio favorable.
Por cierto, que volví a cubrirme de gloria: El PP nunca ganará con Rajoy, manifesté en su momento. En mi descargo, diré que casi nadie contaba con un gobierno tan calamitoso. Así se las ponían a Felipe II.

Publicado LNE 22/11/2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

CADENA DE CULPABLES

Reflexionando me hallaba. Lo impone la normativa electoral y, aunque me parezca una solemne tontería que a uno le digan qué día tiene que reflexionar, como soy de natural respetuoso con la legalidad vigente, reflexionando estaba cuando accedí al edificio. Tal era mi ensimismamiento que no sabría decir si hacía bueno, fresco o lluvioso. Ni si era pronto o tarde. Ni si en el portal me crucé con gente. Hasta que unos ojos desorbitados me causaron alarma y preocupación. Y es que, aguardando la llegada del ascensor, con los pensamientos rebotando contra una blanca pared, al abrirse la puerta, mis ojos chocaron con los de una señorita de facciones agraciadas, que parecía apurada por abandonar el cubículo elevador. Su belleza se mostraba alterada por un rictus congestionado y una tonalidad de tez tirando a frambuesa. Y qué mirada. Sus imponentes ojos verdes lucían de un modo extraño, redondos hasta lo imposible, como dos pelotas de ping-pong torpemente instaladas a los lados de la nariz.
Ella clavó su mirada en la mía, exhaló un breve y agudo gritito, que me causó un súbito escalofrío, y abandonó el portal a una velocidad pasmosa.
Intentando comprender lo que acababa de presenciar, abordé el ascensor, pulsé el botón y tomé aire. ¡Qué momento! Mi sistema respiratorio se inundó de un olor nauseabundo, una pestilencia indescriptible, insoportable, irrespirable. Y yo, volaba hacia el piso más alto del edificio.
Era evidente que alguien con un grave trastorno gastrointestinal había liberado gases por su tubo de escape. ¿Sería la bella señorita? ¿Reflejaría su rostro la horripilante fetidez concentrada en el ascensor o su extrema vergüenza al toparse con inocentes testigos-víctimas de su acción terrorista?
Y a mí aún me quedaba por delante casi un minuto de viaje, aplastado por aquella nube tóxica, huérfana flatulencia, apestoso excremento en estado gaseoso, del que no podía huir. Hasta que, por fin, el ascensor se detuvo. Al abrir la puerta me hallé cara a cara con una venerable anciana, que reaccionó con cierto espanto ante mi rostro abotargado, los incontrolados estertores y los ojos desorbitados. A ver quién le explicaba que el horror que aguardaba en el interior no era cosa mía. Y quedé unido a la cadena de culpables. 


Publicado LNE 20/11/2011