domingo, 30 de diciembre de 2012
martes, 2 de octubre de 2012
VOLCÁN
Países de contrastada tradición democrática como Francia y Reino Unido sufren periódicamente protestas, manifestaciones e incluso algaradas. Cada cinco años, más o menos, los extrarradios humildes de las principales ciudades francesas se incendian y proliferan los disturbios. Lo mismo ha ocurrido en las afueras de Londres. Si comparásemos la sociedad con un volcán, la ciudadanía de base sería el magma, que reposa en el subsuelo, circulando ordenadamente. De vez en cuando, el aumento de la presión produce la entrada en actividad, la suelta de humos y vapores indicativos de que algo está sucediendo, avisos de que si no se libera esa presión, la violenta erupción resultará inevitable.
La parte de arriba de las sociedades, las clases dirigentes, tienen tendencia a olvidar qué y a quién representan. La proximidad al pueblo es algo siempre pasajero y éste, de vez en cuando, con aparatosas fumarolas, con sus manifestaciones y disturbios, se encarga de recordar a los de arriba sus obligaciones. No deja de ser una forma de demostración de poder.
Si la clase dirigente reacciona con inteligencia, ante esas señales de alerta actúa abriendo los oídos y escuchando las reclamaciones del pueblo para, entonces, proceder en consecuencia y aliviar la presión. Pero si los gobernantes son estúpidos y su única respuesta consiste en blindarse frente a aquellos que les otorgaron el mando, la presión se incrementará y la explosión será inevitable.
Que la gente se manifieste alrededor del Palacio del Congreso no tiene nada de particular, y menos en las circunstancias actuales. Hay millones de españoles que lo están pasando fatal y es perfectamente comprensible que alcen la voz y expresen su sufrimiento. Y más cuando están pagando la factura generada por la irresponsabilidad de la clase política. Sabemos que estas situaciones suelen ser aprovechadas por los profesionales de la agitación –muchos de ellos, hijos de papá con el riñón bien forrado, a los que jamás alcanzará la reforma laboral o la crisis del crédito- que penetran en la indignación con el propósito de utilizarla para sus fines, pero a día de hoy, si no se hace mucho ruido, los de arriba no hacen caso. Ya lo tienen ahí, a la puerta de casa. Escuchen a la gente, a su gente. Y alivien la presión.
Publicado LNE 28/09/2012
jueves, 21 de junio de 2012
PROHIBIDO ABUCHEAR
Lo que yo les diga: este es un país de chiflados. Con la que está cayendo, casi ahogados en medio de la tempestad financiera, teniendo a la ciudadanía con el corazón en un puño, que si el euro desaparece, que si los bancos no tienen ni un duro –para sus clientes modestos, se entiende-, va el Congreso de los Diputados y celebra una sesión para debatir las contundentes medidas a adoptar con el fin de evitar que la población se pitorree de sus símbolos nacionales. Porque, como se ha puesto de moda abuchear y silbar el himno, a alguien se han entrado las prisas por cortar esto de raíz.
Tras un debate estúpido y una pérdida de tiempo considerable, sus señorías convinieron en rechazar la iniciativa y dejarla para ocasión más propicia. De locos. Supongo que los representantes de la prensa extranjera asistentes al acto, que alguno habría, estarán aún bajo los efectos del shock, frotándose los ojos e intentando asimilar la ceremonia de imbecilidad de la que fueron testigos. Los diputados españoles están tan preocupados por la situación de su país en Europa que echan unas cuantas horitas discutiendo sobre bobadas que nadie quiere aprobar. Y me voy a tomar un litro de calimocho, a ver si así pillo el sentido.
Porque, si extraño es que uno se abuchee a sí mismo, de aurora boreal es que te lo pretendan prohibir. Qué le vamos a hacer si 50.000 españoles se concentran en un estadio de fútbol a burlarse de su himno. Visto desde fuera, debe de resultar incomprensible, pero es que nosotros somos así. Y legislar contra la rareza es un despropósito. Mejor no menearlo y esperar a que venga un guiri que se le ocurra imitarnos: a ese le cae la del pulpo.
Es una lástima, pero parece que nadie se pregunta por qué estamos así, cómo es posible que tantos españoles no quieran serlo y que encontremos hasta simpático el bochornoso ultraje del himno y la bandera. Y uno se plantea que, posiblemente, España dé a sus súbditos pocos motivos para ser respetada. Es una cuestión de reciprocidad. Y visto como tenemos el panorama, los prohibidores deberían darse con un canto en los dientes si la cosa queda sólo en abucheos.
Publicado LNE 20/06/2012
viernes, 8 de junio de 2012
REFERENTES
Es grave que nuestra economía se haya venido abajo. También lo es que los inmobiliarios castillos en el aire se desplomaran. Y que la mitad de la juventud no pueda trabajar. Y que al sistema financiero se le vean las vergüenzas. Todo ello junto supone un problema de formidable magnitud. Sin embargo, a pesar de ello, me parece que el mal que nos está matando es la ausencia de referentes. La mayoría de las altas instituciones del Estado están manchadas, cuestionadas, bajo sospecha. El olor putrefacto de la corrupción persigue a los miembros más importantes de esta sociedad. El español medio, que en su carrera ha dado un mal paso y está caído en el suelo, hoy mira hacia arriba tratando de buscar esos referentes que den sentido a su esfuerzo para reincorporarse, y lo que ve no transmite el menor estímulo. La monarquía ha perdido su pátina de ejemplaridad; los poderes legislativo y ejecutivo están en manos de la mediocridad y los intereses bastardos; sobre la cúpula del poder judicial también llueve basura. Casi cada día desayunamos con nuevos escándalos, alcaldes procesados, concejales detenidos, cargos públicos salpicados. No hay provincia española libre de corrupción. Y los de arriba aún tienen la desfachatez de reclamarnos patriotismo y amor a España para, así, consentir que nos retuerzan un poco más el pescuezo.
Un estado como el español no es sostenible mientras sus principales instituciones se comporten de un modo indigno. Si los que prometieron solemnemente defender a nuestra nación desde sus diversos cargos de responsabilidad no lo hacen y, lo que es más grave aún, la dañan, merecen ser considerados traidores. Sin embargo, aquí no pasa nada y no se practica ninguna forma de depuración del sistema.
He oído a alguien decir, no sin razón, que quizás lo que ocurre en este país se debe a que los españoles somos así, herederos del Lazarillo de Tormes, tramposos, falsos y dados a la doble moral, la propia y la ajena. Y en consecuencia, tenemos lo que merecemos. A mí me cuesta aceptarlo, aunque las evidencias son cada día más.
Dense cuenta de que, como referentes admirados, nos hemos quedado sólo con los deportistas. Lo demás o está sucio o no le interesa a nadie.
Publicado LNE 7/6/2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
PAREJAS Y TRÍOS
Mejor tomárselo un poco de cachondeo. Porque como nos dé por ponernos en plan serio, para salir por piernas. Cascos se ha pegado una hermosa costalada. Figura del “dream team” de Aznar, parece que los conocimientos sobre estrategia política que le llevaron a ser el “general secretario” se le enredaron y su previsión de respuesta del electorado asturiano resultó bastante alejada de la realidad. Y la bofetada ha sido considerable. Si en un escenario de holgada mayoría ideológica fue incapaz de pactar, malgastando el precioso tiempo de los asturianos buscándose enemigos, cerrando puertas y ahogando salidas, hoy el panorama se presenta mucho peor. Los que saben de estas cosas dan por hecho un 22-22-1 tras el recuento del voto de la emigración, o sea, un empate entre izquierda y derecha y el escaño de UPyD convertido en oro macizo. Si no hubo forma de bailar en pareja, ni les cuento en trío. Es sólo una impresión, pero veo a Cascos fuera de Asturias más pronto que tarde.
Y le da a uno la risa nerviosa al comprobar que el PSOE, por más sombras de corrupción que lo acechen, se sostiene incólume. Es un hecho que España no castiga corrupciones. No lo hizo en Valencia, Madrid, Cataluña o Baleares. Ahora, tampoco lo ha hecho en Andalucía ni en Asturias. Cuando se me pase la risa intentaré reflexionar sobre ello. Porque no lo entiendo. Corrijo: no quiero entenderlo. La idea de vivir en un país que tolera algo así me revuelve el estómago.
Y ahí está Izquierda Unida. Tan pronto hundida como a flote. Las mismas caras que un día parecen condenadas a marcharse de una vez, resurgen como esas velas de broma que no hay forma de apagar. Ya les he oído echar pestes de UPyD. Ay, ay, ay, qué falta de prudencia en momento tan delicado. Qué necesidad hay de indisponerse con el que podría resultar único portador de la llave de la gobernación. El 22 – 22 permitiría la inclinación hacia ambas bordas.
Dejo para el final lo del PP. Y lo hago porque, simplemente, no tengo palabras. Cuando parece que no es posible empeorar las cosas, esta gente lo logra. El último, que apague la luz.
Publicado LNE 28/3/2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
MUERTOS EN EL ARMARIO
Vaya, al Presidente Cascos le están buscando las cosquillas y parece que las tiene. La nauseabunda corriente del Gurtel ya le roza los pies y su imponente imagen de cruzado contra la corrupción comienza a desteñir. No es una buena noticia. Ni motivo de alegría. El desalojo del PSOE del gobierno asturiano vino motivado por el hartazgo de un electorado cansado de aguantar un montón de años de chiringuitos, amiguismos, sobrecostes, clientelismo y martingalas un día sí y el otro, también. Y Cascos aterrizó en Asturias como el hombre que llamaba al pan, pan y al vino, vino, que pedía votos como munición contra el sistema corrupto. Sus negocios, no siempre diáfanos, la procedencia de sus ingresos y de los fondos que financiaron el nuevo partido, quedaron en un segundo plano gracias al contundente mensaje de “se acabó el cachondeo”.
Sin embargo, también a él le persigue el tufillo del trinque y los amaños. Es desolador; es como si todos los fulanos que rigen nuestros destinos tuvieran las manos sucias y nadie ostentara el poder con limpieza. El que no tiene parientes que colocar maneja intereses privados camuflados o ejerce la función con el encargo de favorecer la salud financiera del partido que lo impulsó. No hay de quien fiarse.
Transcurrido un año del sorprendente triunfo de Foro, aún esperamos el anunciado levantamiento de alfombras, que se pongan nombre, apellidos, conceptos y cantidades a las reiteradas insinuaciones de prácticas corruptas del anterior gobierno. Porque, con la excepción del caso Marea, los muertos continúan reposando en los armarios. Y por lo que dicen Cascos y los casquistas, hay muchos y de un calibre notable. ¿Dónde están las facturas del Niemeyer? ¿Y lo de la TPA? Hasta ahora, las denuncias de Foro están siendo más ruido que nueces. De hecho, son de tal vaguedad que los primeros sondeos preelectorales señalan una tendencia al alza de la izquierda, hasta el punto de que tiene al alcance de la mano el retorno a la poltrona. Un año de bronca y parálisis política y económica está a punto de acabar como comenzó, con los mismos en los mismos puestos. Y los cadáveres, en el armario cerrado a cal y canto.
Publicado LNE 11/3/2012
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