lunes, 22 de octubre de 2018
Y YO MÁS
Qué gozada cuando la conversación adquiere el grado de competición de enfermedades y males varios. Al final, la que dijo tener una hernia inguinal acabó en última posición, superada de largo por un generoso surtido de varices, arritmias, cataratas, juanetes y caderas descalcificadas. Y a ello hubo que añadir los padecimientos de las respectivas familias y alrededores, que también eran de órdago. Para el observador, aquella reunión de amigas más parecía un reto, como una apuesta. Y yo más, lo mío sí que es grave, ni comparación, para sufrimientos, los que yo tengo. Que, seguramente, esta especie de ceremonia del regodeo en torno a la mala salud funcione a modo de terapia liberatoria de miedos y dolores. Porque si todo el mundo está pachucho lo nuestro se relativiza. Y es que encerrado en casa esa molestia de la rodilla puede resultar insoportable. Sin embargo, al ponerla junto al que le acaban de operar de riñón, a la de las migrañas, al del ictus -que está totalmente de moda; años atrás a todo el mundo le daba un infarto de miocardio; hoy, lo suyo es sufrir un ictus-, y a la del cáncer de pecho, como que tu malestar se matiza. Pero no deja de ser curioso la de tiempo que podemos llegar a invertir contando padecimientos y desgracias médicas. Y qué vehemencia. Como que a la gente le sienta mal que otro esté peor, que tenga más motivos para el lamento. Allá las dejé enzarzadas en su surrealista discusión por salir triunfantes en la carrera del “Y yo más”, que, incluso, llevaba a las contendientes a cuestionar la entidad de los trastornos de las rivales. “Eso no es nada” es una expresión que puede resultar bastante fastidiosa cuando tienes un dedo a la virulé o un ojo de la tonalidad del rábano. Por un instante llegué a pensar en participar, si bien no tenía la menor opción de ganar. Pero qué entretenido llega a ser la observación de una tertulia de desgracias y malestares.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 29/8/2018.
domingo, 2 de septiembre de 2018
HECHO UN CHAVAL
Qué aspecto tan saludable. Piel bronceada, rostro descansado y los cuatro pelos de la cabeza que parecían ocho. Camiseta, bermudas y playeros. Estás hecho un chaval. A la calle a comerte el mundo y a lucir veraneo. Un último vistazo en el espejo. De frente, de perfil. Nada mal para un cincuentón. Ascensor, portería, Mieres. A hacer unas compras. El supermercado está medio vacío. Un par de botellas de verdejo, algo de fruta y unos helados. Señor, ¿le pongo una bolsa? ¿Señor? Cómo que señor. Si estoy hecho un chaval. La cajera me inspecciona de arriba abajo y decide ignorar mi presencia. Qué bajón. Bueno, dejémoslo correr. Esta juventud está perdida. Mieres, portería, ascensor. Señor, ¿a qué piso va? Y dale con lo de señor. Jamás las buenas maneras me habían sentado tan mal. Entré en casa, me liberé del cargamento y volví a repasarme frente al espejo. Lo dicho: un chaval de muy buen ver. Ascensor, portería, Mieres. Camino del banco. Dependiendo del horario, nos las hemos arreglado para que las gestiones bancarias se alarguen muchísimo o eternamente. Cómo se nota que estuviste de vacaciones. Me estiro, luzco camiseta, enseño pata bronceada. No te privaste de nada, canalla: vaya barrigón que echaste. La madre que lo trajo. ¿Barrigón? Igual es la camiseta, que la licra es bastante chivata. Me enzarzo con la puñetera máquina de sacar turnos. Señor, ¿necesita ayuda?, me susurra una empleada en prácticas. Pero, ¿qué le pasa hoy a la gente? Hombre, volviste. Pues ya ves, volví. E insistí en mostrar la pata bronceada. Aparte de la barriga, que tela marinera, ¿te ha salido otro montón de canas o es sólo una impresión? Yo también me alegro de verte, sabandija. Mieres, portería, ascensor. Entro en casa de nuevo, lanzo los papeles sobre la mesa y me dirijo a la habitación. Pijama, un pis y de cabeza a la cama. Que sea la última vez que te miras en el espejo. Señor.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 30/8/2018
jueves, 19 de julio de 2018
EL VERANO AUSENTE
¿Quién dijo que este año no tendríamos primavera? Superamos los mediados de julio y se mantiene el clima propio de abril y mayo, con sus nubarrones, tormentas, aguaceros y granizadas, matizados con esporádicos momentos de sol. Los que tienen miedo al cáncer de piel pueden estar razonablemente tranquilos, porque, como no sea arrimándose a la vitrocerámica, lo del tostado epidérmico está complicado. Al menos aquí. Los comercios de moda ya no saben qué exhibir en los escaparates. Desde luego, llenarlos de bermudas y camisetas se me antoja bastante arriesgado. Así es que ves desde bañadores hasta plumíferos, desde chanclas hasta katiuskas. De todo para un verano que se resiste a llegar. Casi mejor, porque no me veo chapoteando en el Cantábrico entre boñigas, que vaya lo que flota en la playa de Gijón. Eso sí, agua a mansalva y mínimo riesgo de incendios, que no todo va a ser negativo, porque tenemos a los pirómanos con las mechas mojadas. Por si acaso, no dejemos de vigilar, porque los tarados siempre están preparados para liarla. Oigan, que para trabajar estas nubes y la moderación térmica no estorban en absoluto. Otros años, a estas alturas tendría el despacho como un asador de pollos. Hoy, mientras escribo, por la ventana entra un aire suave y fresco. Y poco ruido, porque no está el tiempo para alborotar en las terrazas. Lo que les digo, que no todo va a ser malo. Además, me da la impresión de que a los veraneantes retornados que van por ahí presumiendo de bronceado se les está mirando mal, más que con envidia, como con desprecio, para que sepan que, aparte de estar opositando al melanoma, nos parecen unos insolidarios despreciables que desentonan con nuestra piel lechosa. Los únicos morenos que caen bien son los que nos venden la música pirata. Como si no supiéramos que más allá del tunelón del Huerna es posible contemplar el cielo azul. Bueno, y qué.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 19/7/2018
martes, 17 de julio de 2018
MUESTRAS
Qué alivio. Por fin llegó la carta. Los del programa de cribado del cáncer de colon dicen que no hay rastros de sangre en mis heces. Todo normal. Qué descanso. Porque no las tenía todas conmigo. Desde que mi enfermera me proporcionó el botecito para la recogida de la muestra hasta que completé el procedimiento lo pasé fatal. Según me advirtió de que en ocasiones pueden darse falsos positivos causados por una almorranita latosa o alguna fisura en salvasealaparte, comenzó a picarme el trasero. De verdad que estaba tan tranquilo hasta que me hablaron de ello. El poder de la mente es alucinante. Y, claro, a ver quién recoge una muestra con semejante picor. Y decidí esperar a ver si se pasaba. Y pasó. Lo malo es que mutó en estreñimiento. Maldición. Ahora fuerzo la evacuación, araño la tubería, sangro y, hala, culo en pompa y colonoscopia al canto. A esperar y beber agua como un descosido. Sólo disponía de día y medio más para completar el experimento. La siguiente mañana el atasco aún no estaba resuelto del todo. Volví a aplazar la toma de muestras. A mediodía reaparecieron los picores. Y por la tarde me llamó un amigo para ver juntos el partido. Y es de los que les va la comida muy, pero que muy alegre. Entre cervecita y cervecita, un plato de nachos con guacamole. Tremendo error. Faltaba media hora para hacer entrega de mi muestra y tenía el tubo de escape como la fragua de Vulcano. Pero no había alternativa. Era sí o sí. Y procedí entre escozores y escalofríos. Aquello tenía muy mala pinta, la verdad, pero no pudiendo escoger, me armé de valor y tomé la muestra. Y la entregué en el centro de salud casi pidiendo perdón. Si hay algo sospechoso, te llamarán. Pues lo que contiene ese bote ha de ser altamente sospechoso. Y esperé la llamada, que no se produjo. De milagro.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 15/7/2018
martes, 26 de junio de 2018
ACTUALIDAD
La realidad actual es tan cambiante que el opinólogo “a la antigua” se las ve y se las desea para redactar algo que aguante un día. Así no hay quien escriba. Dejas pasar una semana para que vaya asentándose el nuevo Gobierno y cuando por fin te pones frente al ordenador para disculpar la falta de espíritu deportivo de Maxim Huerta, poco después se desvanece su etapa ministerial. El televisivo Huerta fue perseguido por sus mensajes de Twitter como en el juego del comecocos. Pero una vez que pulsé la tecla de enviar, hala, un “fregao” fiscal se lleva por el desagüe la carrera política del fugaz ministro. No hay derecho. Cuando empecé en este negociado la vida iba más despacio y daba tiempo a escribir y publicar sin riesgo de que la columna caducara. En las cuencas sólo hablaba Villa, que lo hacía de vez en cuando y durante horas. Todo muy previsible. Entre cada uno de sus rollos patateros quedaba tiempo de sobra para digerir sus pesados discursos. Además, los gobiernos españoles eran estables, con pocos y espaciados cambios de carteras. Escribías, llevabas el folio a la redacción, se transmitía a la central y tiempo después aparecía en el periódico. Sin prisas y bien hecho. Pero eso de las dimisiones exprés de los ministros deja al columnista de pueblo completamente desamparado, como un barco sin motor en medio de la tempestad. No es broma, que tras el patinazo de Maxim Huerta decidí abordar el tema del mundial de fútbol. Y recordé aquellos tiempos en que nuestra selección era un avispero que nos llevaba de fracaso en fracaso hasta que llegó Luis Aragonés. Y pareció que aprendimos la lección. Bien, termino mi columnita más contento que unas pascuas y se destapa el insólito asunto de Lopetegui, que más inoportuno no ha podido ser. A la basura mi escrito. La selección vuelve por sus fueros. Así no hay manera de opinar sobre la actualidad, como no sea que te lances a mandar mensajitos por las redes sociales. Porque, en lo que se demora su publicación en el periódico, la realidad entierra tu perspectiva. Así que, lo siento, pero habrá que opinar sobre algo menos perecedero, si es que lo hay.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 20/6/2018
BLANQUEAR EL PASADO
En previsión de que una cartera ministerial o cualquier otro cargo de confianza llamasen a mi puerta, llevo una semana revisando cuanto he escrito en prensa y redes sociales y no tengo más opción que rendirme. No soy apto. No superaría la primera pregunta del polígrafo. NI siquiera encuentro mi trabajo de fin de máster. Lo recuerdo, porque fue un rollo de consideración, pero no sé qué hice con mi copia. Y a saber qué hizo la universidad con las suyas. Tiemblo sólo de pensarlo. Media hora de investigación sobre mis actos y dichos a la largo de mi vida serían suficientes para dejarme fulminado en la primera rueda de prensa. Porque hay que estar inmaculado para acceder a uno de estos puestos. Ya no se consiente ni una disputa con Hacienda. Ni un comentario que cuestione la desorbitada relevancia y los excesos salariales de algunos deportes. También son sospechosos los expedientes brillantes. Y provenir de familia pudiente. Y tener éxito profesional y en los negocios. O sea, que si uno aspira a altas responsabilidades políticas lo más conveniente es mantenerse en la mediocridad y el silencio. Y puestos a destacar en algo, aunque sea por ser un zote, queda mejor hacerlo ya bien instalado en el cargo. Por cierto, que ahora andan rastreando un supuesto máster a la remanguillé del Presidente Sánchez. Y la penúltima delegada del Gobierno en Extremadura aguantó en el puesto sólo 50 minutos, batiendo de largo la plusmarca de Màxim. Lo que les decía, prepárense por si corre el turno y pónganse en serio a blanquear sus pasados. Por si suena el teléfono. Y tengan presente que Facebook y Twitter serán sus tumbas políticas como no se anden con sumo cuidado. Los rivales no descansan en el rastreo de vergüenzas, y al que ose postularse, que tenga presente que alguien llegará para ponerle sobre la mesa cada manchita en el expediente vital. Por ello, renuncio. Rechazo ser presidente o ministro. Ni siquiera delegado del Gobierno. Eso de que buceen en tu historial, como que echa para atrás. Si ni a nosotros mismo nos agrada recordar las “cantadas” cometidas en el pasado, como para que mañana las aireen al mundo. No hijo no.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 26/6/2018
martes, 5 de junio de 2018
EJEMPLARIDADES I, II y III
Lo de Pablo Iglesias y el chalé es lo de siempre: uno es de una manera hasta que puede permitirse ser de otra. Ejercer de comunista con una economía modesta es mucho más sencillo que continuar siéndolo cuando ganas un pastón. Lo que ya resulta más molesto es que al resto nos traten como si fuéramos tontos, y quizá lo seamos. Lo afirmado en el pasado ya no existe, lo prometido se esfuma. Lo dicho deja de ser regla para quien lo dice, si bien se mantiene en vigor para el que escucha. Recuerden lo del médico gordinflón que atendía las consultas fumando un puro de medio metro de largo: “Haga usted lo que yo le digo, no lo que hago”. Pues eso. Yo conozco católicos de misa diaria que han rechazado recibir la comunión de un sacerdote negro. Perdón, de color. De color negro, quiero decir. Pero el mensaje de Cristo no dice eso por ninguna parte. Al contrario: todos los hombres –y mujeres, claro, que hay que puntualizar- somos iguales, creados a su imagen y semejanza, y hemos de amarnos los unos a los otros como a nosotros mismos. ¿Y cuántos cristianos que dicen serlo cumplen o intentar cumplir las reglas básicas de su fe? Pues una minoría, la verdad. También conocí a un célebre comunista (o seo decía él que era), que vivía en un ático alucinante atendido por un mayordomo con librea. Ya saben: comunismo para el resto. Porque es muy difícil ser realmente como afirmamos y cumplir nuestras propias reglas. Yo mismo exijo desde esta columna tal y tal cosas que luego no me aplico. Porque una cosa es predicar, y otra, dar trigo. Y el que habla de la justicia social y la lucha contra el capitalismo se convierte en el mayor capitalista en cuanto puede. Y toma chalé con piscina. Se acabó el contacto con la calle, adiós a los barrios populares. Eso que lo practique el resto de la militancia, que a mí me da la risa. Y el que afirmaba que pagar impuestos era el acto más satisfactorio que podía realizar un español, se apropió de todo lo que pudo y se lo llevó bien lejos. Y sin pagar, claro.
La causa más seria del problema de identidad que padece España estriba, precisamente, en que quienes ondean nuestra bandera, los que nos representan, no transmiten el ejemplo debido a la ciudadanía. La Familia Real y alrededores, todos los poderes, desde el legislativo hasta el mediático, pasando por el Gobierno, las cúpulas judicial, financiera, empresarial, sindical, eclesiástica, la nobleza…no superan la prueba del algodón. El poder español ha sido y es muy poco ejemplar. Mucho discurso engolado, mucha rojigualda o tricolor, mucha llamada a la unidad, al esfuerzo colectivo y solidario, pero también, mucho dinero escaqueado y trampas a tutiplén. Lo ancho, para ellos y lo estrecho, para el ciudadano de a pie. Por eso, no es extraño que cada vez haya más partidarios de que sus ladrones sean “de casa”. Ya que me van a robar de todos modos, prefiero a los de confianza. El otro día, un amigo la mar de cabreado hablaba de fusilar por traición a los líderes separatistas. ¿Y no son traidores los que dicen defender a España pero la saquean? ¿Qué gobernantes hemos tenido a lo largo de nuestra historia? ¿Cuántos de ellos amaron y respetaron al pueblo español? Observen el pelaje de los que hoy representan la unidad de España frente a los puigdemones. Qué clase política tan lamentable. Qué partido tan indecente ocupa el Gobierno. Qué Presidente tan impresentable. Y la Corona, también enfangada. ¿Cómo pretende el Estado ponerse de ejemplo frente a los disparatados independentistas? Precisamente, la falta de ejemplaridad de la representación española es el arma más potente del secesionismo. Y nuestro problema, el de la ciudadanía, es que se nos va la fuerza por la boca, nos escandalizamos mucho pero el calentón se nos pasa rápido. Y los mangantes prosiguen a su aire. Además, soportamos sus explicaciones, las insultantes justificaciones de sus tropelías e interesadas contradicciones. Iglesias no tiene más que aguantar un poco la marejada, esperar al siguiente lío, que en su caso son Zaplana y la sentencia de la Gurtel, y ya está. Unos en el chalé, otros coleccionando “casos aislados”, los terceros, al sol que más calienta y los de más allá, con su corazón a la izquierda y la cartera repleta a la derecha.
Igual es que soy muy simple, pero tiendo a fiarme más de los que viven como hablan, de los que hacen lo que dicen. El solidario que pide solidaridad, el pacifista que lucha por la paz, el ecologista que se comporta como tal, el antisistema que no vive del sistema, el creyente que es consecuente con los mandatos de su fe, el patriota que cuida y respeta su patria. Puedo estar de acuerdo con ellos o no, pero su coherencia es digna de consideración. Porque estoy harto de todos esos que se ponen como ejemplos cuando no lo son, ni mucho menos. El movimiento se demuestra andando y las lecciones, antes de darlas, hay que cumplirlas. Cada vez que arranco el día pensando que vaya mierda de pueblo, vaya mierda de región, vaya mierda de país, procuro fijarme en los auténticos ejemplos que nos rodean. Por la calle me cruzo con un matrimonio mayor que cuida bebés necesitados. El último, un churumbel precioso al que llevan como un bombón, está a la espera de que su madre consiga desengancharse de la droga. Y, mientras tanto, tiene un hogar amoroso y seguro aquí. Veo venir a otro buen hombre que empuja la silla de ruedas de su hermana minusválida, a la que trata con una delicadeza que emociona. Y me saludo con gente cumplidora y respetuosa, que busca el bien de los suyos sin desear ni causar mal a nadie, que cada día hace lo que puede para seguir adelante, que se esmera para que los que vienen detrás tengan un buen futuro. La ejemplaridad de la que carece, aunque presume de ella, la parte alta de la pirámide social, se puede encontrar más abajo. Claro está que hay una impresionante cantidad de tontos, así como de incumplidores, tramposos, vagos y egoístas que no mueven un dedo por nadie. Pero si este país, a pesar de todo, es uno de los mejores lugares del mundo para vivir, únicamente se explica por el esfuerzo sostenido de la mayoría de una sociedad que no merece el trato que recibe por parte de sus dirigentes. No es necesario alzar la mirada y buscar en las alturas los ejemplos a seguir. Los tenemos al lado.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 28/5, 30/5 y 4/6/2018
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