¿Se dan cuenta de que en épocas de
crisis en los países, digamos, más sociales, emerge la ultraderecha y que en
los menos sociales crece la ultraizquierda?
Holanda y Francia son ejemplos de
estados que ayudan a la ciudadanía. Si tienes hijos, si eres anciano, si
quieres estudiar... te echan una mano, pues allá se entiende que este tipo de
ayudas son tan buenas para ti como para el país. Además, se trata de sociedades
que no están atadas a la propiedad, en las que la gente puede vivir de alquiler
en vez de colgarse del cuello la enorme piedra de las hipotecas. Y no son
países que estén padeciendo la presión de la inmigración como nos ocurre a
nosotros. Entonces, curiosamente, cuando la situación general pinta mal,
basculan hacia la derecha radical y xenófoba.
Por el contrario, en España, donde el
apoyo a la población es una rareza, un estado que impulsa la propiedad como
modo casi exclusivo de vida –algo que el español tiene interiorizado de manera
enfermiza; lo primero, comprar un piso-, lo que nos condena de por vida a
arrastrar la hipoteca, y que convive con la tremenda presión de la inmigración,
asciende la izquierda más a la izquierda, contraria a la propiedad privada como
sacrosanto principio y partidaria de que el flujo migratorio sea libre.
O sea, que los que viven en
sociedades teóricamente más evolucionadas, en cuanto a la organización general
y al respaldo que el estado proporciona al individuo, se inclinan por la opción
más reaccionaria, mientras que los que siempre practicamos eso del “sálvese
quien pueda” y que “ lo mío es mío y de nadie más”, derivamos hacia el
socialismo real. Los inquilinos giran a la derecha y los propietarios, a la
izquierda.
Es algo que ha sucedido
también en Dinamarca, Austria, Suecia..., países tan bien desarrollados, de
organización solidaria y conciencia colectiva auténticamente social, que cuando
ven peligrar su modelo votan a lo menos social y solidario para que los defienda.
Paradojas de la vida.
Y, sin embargo, aquí
afortunadamente la ultraderecha xenófoba no logra representación, a pesar de
que las condiciones para que el caldo de cultivo prospere existen. Somos así de
peculiares: nos volvemos a inclinar hacia la izquierda, sí, pero con título de
propiedad.
Publicado en LNE de Las Cuencas el 2/6/2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario