lunes, 17 de octubre de 2016

NO CUELA




Nadie acudió a la llamada del Principado. Ninguno de nuestros investigadores emigrados ha caído hipnotizado por los cantos de sirena publicados en el boletín oficial de la región. “Volved, que os queremos, que os echamos de menos, que os prometemos un futuro esplendoroso, que os permitiremos trabajar en plenitud y sin condiciones, que os aseguramos estabilidad”. Tururú trompeta. Ni uno solo rellenó la solicitud de retorno a Asturias. Ni uno. Porque no cuela, no puede colar, ya nadie con dos dedos de frente –y los objetivos de la llamada se supone que tienen bastantes más de dos- se deja engañar tan burdamente. Ni Asturias ni España cuidan la investigación. “Que inventen otros” debería figurar en la letra del himno. Y los incautos que años atrás cayeron en la trampa y abandonaron sus espléndidos laboratorios en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido hoy sufren las consecuencias. Hay ejemplos sangrantes de magníficos investigadores que retornaron con la promesa de su país, el nuestro, de recibir el trato y los medios debidos, que acabaron en la estacada a las primeras de cambio. Porque la investigación científica y técnica no forma parte de las prioridades de este país. Ni siquiera es entendida, como tampoco lo es la inversión en ella. Un investigador asturiano en Asturias está expuesto a todos los avatares habidos y por haber. Porque los presupuestos, lo mismo que vienen se van; porque las estrategias son marcadas desde fuera, por tipos que no saben nada de nada, y de investigación, menos; porque la creación y puesta en marcha de un centro científico conlleva necesariamente la inclusión de un montón de personal inútil y nombrado a dedo, por lo que entre enchufados que no saben hacer la o con un canuto y liberados, los recursos económicos acaban devorados antes de alcanzar su supuesta finalidad: investigar. De ahí que nuestros cerebritos no piquen el anzuelo de la repesca. Ya padecieron recortes, supresión de planes, cierre de instalaciones, anulación de becas, la constante sensación de incertidumbre e inestabilidad, la mortal dependencia de los caprichos y vaivenes políticos y, lo más duro de todo, la incomprensión general. Como para volver, por mucho que uno añore su tierra. Si acaso, de vacaciones.


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 15/10/2016

martes, 11 de octubre de 2016

ANILLOS



Llego al final del paseo – o al principio, según se mire - y doy la vuelta, dejando atrás Ablaña, donde flotan los espíritus de buena parte de mis ancestros. No conocí a la mayoría de ellos y, sin embargo, los siento próximos. Camino con brío y agrado, acariciado por el sol de otoño, sumergido en la música de Seal, nadando entre recuerdos, ideas estúpidas y la agenda de la semana entrante. Me cruzo con una chica que corre y sabe correr, fielmente escoltada por un labrador negro como el azabache. Y con un padre y su hijo pequeño que da las primeras pedaladas a una reluciente bicicleta. Y con un señor mayor que pasea a un perrillo tan mayor como él. O quizás es el perrillo el que pasea al anciano. Y con una enfermera del hospital extremadamente tímida. Y con un grupo de chavales que corren como si les fuera la vida en el empeño. Allá a lo lejos, al principio de la recta encorsetada entre el río y las vías del tren, adivino las formas de una silla de ruedas. Conforme voy acercándome las imágenes del cuadro se van definiendo. Sí, es una silla de ruedas en la que va sentado un hombre y que es empujada por una mujer. El hombre se vence hacia su lado derecho y tiene esa enigmática mirada de los que han perdido las facultades mentales, los desposeídos de memoria y raciocinio. La mujer tiene el pelo canoso y los ojos profundamente hundidos en una cara angulosa cargada de dolor y esfuerzo. Si la mirada de él apunta hacia la nada, la de ella busca el infinito. Al cruzarme con ellos un brillo dorado capta mi atención. Entonces me doy cuenta de que manos están juntas a la altura de la empuñadura de la silla y un rayo de sol impacta sobre sus anillos. Unos metros más allá no puedo evitar girarme y observarlos avanzar lentamente en ese tramo recto y solitario del paseo. Se alejan como una pareja de cigüeñas que, a pesar de todo, aún vuelan juntas. Cogidos de la mano. En la salud y en la enfermedad. En lo bueno y en lo malo. Unidos hasta el final.  


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 11/10/2016

lunes, 10 de octubre de 2016

Y EL GANADOR ES…



Y, hablando de sorteos y loterías, tras intensas investigaciones, como portavoz de la tertulia del contenedor, estoy en condiciones de anunciar la identidad del mierense que hace unos días ganó un millón setecientos mil euros en la primitiva. Se trata de un paisano retirado que vive por donde la canal de Santa Marina. El hombre quedó viudo hace poco, pero cuentan que, llegada la noticia al cementerio, su difunta comenzó a dar señales de vida. Como para perdérselo. Pero también nos aseguraron que los afortunados son los miembros de la peña “El Peñazo”, que por fin tienen motivos para pasárselo bien. O un chaval soltero que trabaja en una empresa de refrigeración, que sigue congelado de la impresión. También puede ser una señora de San Pedro a la que llaman Cuca, que tiene el marido embarcado en un mercante. O un viajante de calzado que, de la que hizo la visita en Mieres, entró en la administración de loterías. O la madre que uno conocido como “Perruques”, y al que ya están cambiando el mote. Aunque nos llegó la noticia de que el ganador es Duardo el Mudu, pero como es así de silencioso, casi no se ha enterado ni él. Pero en la plaza corre el rumor de que, esta es la buena, a quien de verdad le tocó es a una chavala morena y curvilínea ella que le ha echado el lazo a un solterón recién prejubilado. En la plaza no saben con seguridad quién se llevó los millones, pero que a ésta le ha tocado el gordo lo tienen clarísimo. Sin embargo, Xuaco Cotillones – apodo que hace referencia a lo cotilla que es, no a sus andanzas de Nochevieja -, está convencido de que el agraciado es un tipo muy feo – qué curiosa contradicción- que últimamente no hace más que pasear por delante de las sucursales bancarias de Mieres. Y parece ser que no acaba de decidirse a realizar el depósito. Pues verás qué risa como le caduque el boleto. Y lo dejamos aquí, porque cuanto más preguntamos, más premiados nos salen.
En definitiva, en nombre de la tertulia del contenedor, nuestra más sincera enhorabuena a todos ellos. Y a los que nos faltan por descubrir, también.    

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 9/10/2016

PLANES FRUSTRADOS



Si es que no aprendo. Y mira que ya voy teniendo años como para haber escarmentado. Pues no hay manera. Mi lotera de cabecera me aseguró que, con absoluta certeza, los 140 kilísimos del sorteo de Euromillones llevaban mi nombre escrito. Y la creí. Viniendo de una persona experta y de confianza cómo no te vas a fiar. En consecuencia, hice la apuesta correspondiente y, acto seguido, comencé a desarrollar los planes de mi inminente nueva vida de multimillonario. Y puesto que era previsible que en los primeros tiempos estaría bastante atareado colocando debidamente el fortunón, me lancé a finiquitar las ocupaciones presentes. Incluso llegué a redactar la carta de dimisión de todos mis cargos en la tertulia del contenedor. Que hay que ver lo complejo que puede llegar a ser eso de pasar página. Una cantidad tremebunda de papeleo para abandonar esta modesta existencia y zambullirme en la abundancia extrema. Pues creo que ya lo tenía casi todo preparado cuando se celebró el sorteo y… bueno, no lo van a creer, pero no me tocó ni un céntimo. No salió ninguno de mis números, o sea, lo habitual. Al principio me quedé petrificado, incapaz de reaccionar. Después, la incredulidad fue convirtiéndose en furia. Investigué un poco y hallé el número de teléfono de los responsables del dislate, a los que llamé y puse a bajar de un burro, exigiéndoles la anulación del sorteo y su repetición, asegurándome de que anotaran correctamente la combinación de mi apuesta. Me ignoraron. Y con las mismas fui a ver a mi lotera, la verdadera conocedora de la situación y del error cometido. “Eso se lo digo a todos los pelmazos que vienen aquí exigiendo que el suyo sea el boleto ganador. Y nadie, salvo tú, se lo toma al pie de la letra. Enhorabuena, puedes estar orgulloso” me espetó. Qué falta de seriedad. Lo dicho, no puedes fiarte de nadie, la gente falla más que una escopeta de feria y ahora tengo que ponerme a deshacer toda la planificación, comenzando por dar explicaciones en casa. Y no creo que la noticia vaya a caer demasiado bien en el entorno familiar. A ver cómo salgo del atolladero. 

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 6/10/2016

miércoles, 5 de octubre de 2016

NO ES NO. O NO TANTO



En medio del naufragio emerge la figura política de Javier Fernández a nivel nacional. Lo que son las cosas. Una nueva prueba de lo difícil que resulta ser profeta en tu tierra. Desapercibido en casa y reclamado en la capital del reino. Y, además, a mierenses y asturianos nos coloca en una posición incómoda. Como la del vocal más joven de la tertulia del contenedor, reconocido pedrista que tiene que lidiar con una esposa susanista. Y, claro, ahora se debate entre mantenerse firme en sus apoyos o ceder ante la evidencia de que quien manda, manda, en el partido y en casa, abrazar el susanismo y, de paso, experimentar el orgullo de que un paisano dirija el cotarro en Ferraz. Algo que seguramente hará con el mismo sigilo y la discreción con que preside nuestro Principado. Por otra parte, los no adscritos vemos una puerta abierta para que el inadvertido Fernández vuelva a Madrid para quedarse, algo que a él puede que también le apetezca. Madrid es muy grande, el lugar perfecto para que se diluyan las manchas de un pasado que aquí siguen siendo demasiado visibles. Y, a tenor de su ejecutoria al frente del gobierno regional, para Asturias no sería una gran pérdida. Quizá se le dé mejor el recosido de un partido hecho jirones. Uno nunca sabe dónde están sus auténticas habilidades hasta que se pone a ello. Aunque, por otra parte, ya conocen eso de que “alguien vendrá que bueno te hará”, un dicho que en esta tierra es más bien un hecho. 
Lo que sí hemos advertido es que nuestro joven vocal ya no comparece en la tertulia al grito de “No es no”. Su cónyuge susanista lo mantiene bajo vigilancia desde la ventana del salón. En consecuencia, hoy somos incapaces de intuir si vamos camino de la investidura o de nuevas elecciones. Más le vale actuar con prudencia si no quiere que se le venga abajo la ejecutiva y acabe obligado a presentar su dimisión domiciliaria. Pocas bromas, que ya saben aquello de que “en política hay adversarios, enemigos mortales y compañeros de partido”. En estricto orden de peligrosidad, de menor a mayor.

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 4/10/2016


IGUALDAD MARCIANA



La primera iniciativa de la tertulia del contenedor en este nuevo curso será la investigación del significado del enigmático mural aparecido en una de las calles más terraceras de Mieres. La obra en cuestión es una gran pintura de lo que parece ser un paisaje extraterrestre poblado por un montón de alegres marcianos, algunos de ellos con la lengua fuera, como si les faltara un hervor. Sobre la impactante escena, en la que predomina el color rosa, un lema: “Mieres por la igualdad”. Y los tertulianos nos preguntamos si este verano los mierenses nos hemos igualado, hermanado o lo que sea, con los marcianos y los que estábamos fuera no nos enteramos. Y la inquietud entre nuestros miembros es tal que decidimos posponer cualquier debate sobre el zafarrancho en el PSOE para aplicarnos en la investigación de este fenómeno paranormal que nos tiene un tanto atribulados. Las primeras averiguaciones no han hecho sino acrecentar la inquietud, pues no consta ninguna referencia a tan importante decisión en los documentos municipales. Y no hay autoridad que ofrezca una explicación. El mutismo es total. Incluso corre el rumor de que la autoría del mural –que, todo sea dicho, bonito, lo que se dice bonito, no es- puede tener un origen alienígena.
El caso es que todo aquel que por primera vez accede a la terracera calle y se enfrenta a la obra reacciona diciendo: “¡Coño, qué pinta aquí eso tan raro!”. Acto seguido, la pregunta es: “¿Y qué significa?”, cuestión que aún no tiene una respuesta, al menos al alcance de la comprensión humana. Y es lo que la tertulia del contenedor pretende esclarecer. Es una misión colosal, lo sabemos. Habremos de emplearnos a fondo, poner en juego nuestros mejores recursos y contactar con las mentes más preclaras. Y con todo, hay grandes probabilidades de fracaso. Porque si complicado resultó la asimilación de aquel enorme feto cabezón que ocupaba la fachada de los bajos del Capitol, la correcta interpretación de la nueva creación artística va a ser un reto formidable. Pero somos optimistas. No en vano, contamos con la experiencia de vivir en un lugar en el que lo incomprensible llega a ser habitual.     


LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 5/10/2016

lunes, 3 de octubre de 2016

SONARÁ



Y, entonces, sonó un móvil. Porque siempre suena un móvil cuando no debería sonar. En un concierto, en un funeral, en medio de un discurso, en un juicio, en plena intervención a corazón abierto… Y claro, por más que sólo hubiera seis asistentes a la conferencia, sonó un móvil. Y a nadie sorprendió. Porque de ser ciertas las cifras, en este mundo ya hay más móviles que habitantes, luego entra dentro de lo posible que suene un móvil incluso cuando no haya nadie. Una sala vacía y un móvil sonando. 
Al principio se dio el caso de funciones de teatro interrumpidas por un politono hortera o de pilotos de avión que amenazaban con dar la vuelta como alguien llevara el móvil encendido. Eran los tiempos en que la gente se avergonzaba mucho si le sonaba el móvil en misa, en el cine o en el diván del psiquiatra. Pero esa etapa ya ha sido superada porque es inútil y estúpido luchar contra lo que no puedes derrotar. Y puesto que, por más que se advierta, siempre habrá alguien que no silencie el móvil en la ópera, lo más inteligente es continuar como si nada, procurando ignorar la gran chorrada que siempre se utiliza como excusa universal: “Bah, si a mí no me llama casi nadie, quién iba a suponer que lo harían precisamente ahora. Qué mala suerte”. Pero ello sin apagar el móvil, por supuesto. No vaya a ser. Porque nos pongamos como nos pongamos, el móvil sonará. En los actos más solemnes, en los momentos más trascendentales, perdidos en el desierto de Gobi o en lo más hondo de la Fosa de las Marianas, en un convento de clausura, haciéndonos una resonancia magnética, en un colegio de sordomudos, dentro de un ataúd, en plena contemplación de una lluvia de estrellas o de las auroras boreales, avistando ballenas, en la silla eléctrica, en el momento cumbre del tacto rectal, cuando la diva cante “O mio babbino caro”, habrá un móvil que suene. Seamos decenas los presentes o cuatro gatos. Ya les digo, como si no hay nadie. Sonará. 

LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas 1/10/2016