lunes, 16 de enero de 2017
FALSO
El otro día comentaron en la radio que también nos hacen trampas con el cordero. Resulta que traen los animales de no se sabe dónde, los apean del camión en una parcela castellana, les dan matarile, les ponen el sello de “cordero de Castilla-León” y listo. Y vas tú y lo compras por la garantía de ese sello. Y lo pagas más caro. Porque el cordero castellano es buenísimo. Pero resulta que hay corderos castellanos que cuando fueron sacrificados no llevaban ni veinticuatro horas sobre suelo de Castilla. Ni siquiera de España. No es que sean malos, pero no son lo que dicen o, al menos, de donde dicen. Como el jamón ibérico. Parece que ahora quieren poner algo de orden en el negociado, pero hubo tiempos en que, echando cuentas, los cerdos ibéricos tenían tantas patas como las arañas. Porque también se falsifica el jamón. Hasta su sabor característico puede ser imitado de modo artificial. Y hoy todos sabemos que la mayoría de la oferta de chuletones de buey no tiene nada que ver con el buey. Es vaca adulta, que no es mala en absoluto, pero no es lo que estás pagando. Maldita manía de engañar a la gente. “Croquetas caseras” se lee en un cartelón a la entrada del bar. Y las pides porque son caseras. Pero no lo son. Y cuando te quejas, qué curioso, la reacción siempre es la misma: Gesto de incredulidad, “voy a preguntar a la cocina”, “je, je, es que se acabaron hace un momento”. Y mentalmente depones sobre el progenitor del fulano al otro lado de la barra. Y el vino, que unas veces procede del lugar que indica la etiqueta y otras no. Y el aceite. Y tantas cosas. Me dio por comprarme una bolsa de patatas fritas y como no es que sea el alimento más sano del mundo elegí las que ponían “con aceite de oliva”. Luego, en letra microscópica ponía que de oliva era un 10% del total del aceite de la fritura. Bueno, pues unos espárragos de la huerta del Ebro. Ja. De la huerta de los Andes. Como los pimientos de Padrón marroquíes, que deben de tener doble nacionalidad. Qué manera de timarnos.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 13/1/2017
viernes, 13 de enero de 2017
DE BOQUILLA
¡A dónde vamos a parar! Ahora sale la ministra de Sanidad, del PP, diciendo que el que más tiene más ha de pagar. ¿Pero esto qué es? ¿En qué quedó la derecha de este país? El fundamento de la ideología conservadora es precisamente la conservación, esto es, que las cosas se hagan como siempre se hicieron, que la vida siga igual, que las costumbres y tradiciones no cambien. Y desde tiempo inmemorial, los españoles más ricos han quedado exentos de contribuir al sostenimiento del Estado. ¿Por qué? Bueno, porque se interpretaba que tampoco ocasionaban grandes gastos. Colegios privados para los nenes, medicina privada para la familia, ingresos en absoluto relacionados con la Seguridad Social… Vamos, independencia del Estado. Y, claro, su ecuación se despejaba con sencillez: Si no gastas, no pagas. De ahí que tradicionalmente, el gran capital español haya sido más patriota de boquilla que de hechos. Como el asturiano, que tiende a refugiarse en Madrid y en Suiza, si bien lleva a Pelayo y a la Virgen de Covadonga grabados a fuego en el corazón. Porque el orgullo patrio tiene, como es sabido, el límite en la cartera. Hasta ahí podíamos llegar. Pero claro, si gobernando un partido de derechas se siguen comportamientos peligrosamente socialdemócratas, a nadie debe extrañar que las grandes fortunas nacionales prefieran mantener sus haberes a buen recaudo, lejos del alcance del fisco español. Como manda la tradición. Y que el peso económico de sufragar el tinglado continúe corriendo a cargo de la clase media, que para eso está. Y como ahora, tras la descomunal caída de ingresos de buena parte de los activos, la clase media –incluso media tirando a alta- hoy está compuesta por pensionistas y funcionarios, hacia ellos apuntan los cañones de la administración.
O sea, que la derecha hace lo mismo que la izquierda, y sablea a todo español que no tenga posibilidades de evadir los dineritos. Porque, no nos engañemos, la izquierda, cuando tuvo la oportunidad, tampoco se puso muy brava llamando a pasar por caja a los dueños de la pasta. Y así vivimos, entre impuestos de la renta, sucesiones, combustibles, gas, electricidad, copagos farmacéuticos, iva…, la intemerata. Lo que sea para que el gran capital patrio, los orgullosos españoles de boquilla, sigan siéndolo.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 13/1/2017
LO SIGUIENTE
Pero qué tontunas nos dan tan a menudo. Y la última – bueno, para cuando se publique esto ya será la penúltima – es la moda de “lo siguiente”. ¿Está bueno? No, lo siguiente. ¿Hace frío? No, lo siguiente. ¿Hay gente? No, lo siguiente. Lo pasamos bien, no, lo siguiente. A algún abollado mental se le ocurrió la genial idea de sustituir los superlativos y los adverbios de cantidad de toda la vida por “lo siguiente” y ahora millones de memos lo repiten como loritos. Y encima hasta lo dicen en los anuncios de televisión. Para qué queremos más. Pero, ¿cómo que lo siguiente? Con lo fácil que es responder al estilo clásico, mucho, poco, lejísimos, altísimo, gordísima. Porque el que es muy, pero que muy tonto, no es lo siguiente; es tontísimo. Y el que a pesar de haber ido a la escuela no es capaz de construir una frase que tenga sentido y sin faltas de ortografía no es lo siguiente a burro. Es burrísimo. El día 3, iluso de mí, entré en el banco y la fila de clientes llegaba hasta la puerta –maravillas de la modernización bancaria que estamos pagando entre todos- y exclamé, ¡vaya cola! Bueno, pues alguien dentro, engullido por la muchedumbre respondió: “Cola, no. Lo siguiente”. ¡Será posible! Y a la salida me encontré con un conocido que me dijo que estuvo malo de gripe. Bueno, exactamente malo no; lo siguiente. Lástima de lluvia, porque era como para arrancarme a paraguazos. Lo oyes en el anuncio de Mediamarkt y, hala, a propagar la chorrada. Y con grave riesgo de acabar con otra incorrección muy nuestra, pero con más gracia: adosar un sufijo de grado superlativo, no a un adjetivo, sino a un nombre. “Hace añísimos que no te veo”, “una fabadísima de campeonato”. No está bien dicho pero queda chulo y tiene un origen propio. A ver, qué será mejor, decir “añísimos” o “años, no. Lo siguiente”. Vamos hombre, ni punto de comparación. En fin, que no se dejen arrastrar por modas pasajeras, que bastante tenemos ya con manejar nuestro idioma con un mínimo de dignidad, porque se ve y se oye cada disparate que vaya por Dios. Que se note que algo nos enseñaron en la escuela.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 11/1/2017
martes, 10 de enero de 2017
PAREJA DE HECHO
No hay papeles. Ni se celebró la boda. Pero parece claro que llevan tiempo juntos. No estarán casados, pero los hospitales del Caudal y el Nalón son pareja de hecho. De este inteligente modo se busca que ninguno de los centros disponga de todos los servicios que podría tener, que ninguna de las infraestructuras sea completamente aprovechada. ¿Por qué? Pues por una sencilla razón: porque para ello sería necesario dotar de suficiente personal a las dos áreas sanitarias de las cuencas mineras. Y eso nuestra administración, la que vela por los intereses de los asturianos, no está dispuesta a pagarlo. Por este motivo, en casi todos nuestros servicios sanitarios hay menos personal del necesario. Personal del que cura, me refiero. Del administrativo, no tengo ni idea. De ahí las demoras en la realización de pruebas, en ser recibidos por los especialistas, en la atención en las urgencias… O sea, que tenemos dos hospitales cojonudos que funcionan a medio gas por falta de médicos, ats, auxiliares y celadores. Por no hablar de los especialistas de las ambulancias y uvi móviles. Y, claro, como es lógico en estos casos, los propios profesionales sanitarios alertan de las deficiencias en la atención. Y los usuarios denuncian colapsos en las urgencias e interminables listas de espera para determinadas especialidades. Porque a la que alguien de la plantilla se pone malo, descansa o toma vacaciones, adiós París. Es como lo de esos trámites municipales que están al cargo de una única e insustituible persona que, como le de la gripe, olvídate, porque esos papeles ya no se mueven hasta que vuelva. Pues en nuestra sanidad es lo mismo, pero mucho más grave, porque está en juego la salud de la gente. Y en esas estamos, maniobrando para que ambos hospitales rindan por debajo de sus posibilidades. Y, encima, racaneando con algo tan serio como los cuidados paliativos. Ahí es donde queda retratada la falta de humanidad de la administración pública. Miren que hay de donde recortar, de donde ahorrar. Pues no. Se opta por dejar el servicio de paliativos reducido a la mínima expresión. Total, para qué más, si los beneficiarios se van a morir de todas formas. ¡Ay si lo necesitara el que toma estas decisiones!
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 10/01/2017
lunes, 9 de enero de 2017
QUÉ FRÍO
¡Qué frío! ¿Pero qué frío ni qué porras? Esto no es invierno. Sol, sol y más sol. Clima estable. Calorcillo en las horas centrales del día. Qué menos que, con estas noches tan estrelladas, caiga la temperatura de buena mañana. Poco más. No llueve. No nieva. No hace nada de lo que debería hacer en fechas navideñas. Vaya si cambió el clima. Y nosotros, que cada vez nos vamos pareciendo más a los peces tropicales, de lo sensibles que nos ponemos con los grados del termómetro. Subo en el ascensor con una señora, ¿y qué me dice? Pues que ¡qué frío! Y como acabo de ver el termómetro de la farmacia de Dosil, no me aguanto y respondo. “Horroroso. Nada menos que 15 grados. Ni en Laponia.” Se acabó la cháchara.
Y claro, como no hace invierno ni nada que se le parezca, sometidos por un poderoso anticiclón, no se renueva el aire y caemos como moscas a causa de la gripe. Una gripe que, por cierto, también es gripe A. Por eso nos tumba como un croché de derecha. Pero ya no es noticia como años atrás, cuando parecía que íbamos a morir todos. Ahora sólo palman unos cuantos, los más desprotegidos, y ya no hay que alarmarse. Bueno, pues permitan que me alarme, aunque sea un poquito. Porque no parece normal pasar del pánico general a tratar la gripe A como si no existiera.
Acabo de revisar la previsión meteorológica y no tiene pinta de que el cielo se vaya a cubrir a corto plazo. Eso sólo significa una cosa; bueno, dos: el terraceo a la hora del vermú sigue vigente y las toses perrunas y los fiebrazos continuarán a la orden del día. Que, por cierto, también podríamos aprender un poco de los japoneses, que evitan en lo posible propagar sus virus. Socializar la gripe es algo muy español, pero es costumbre que deberíamos reconsiderar. Quédate en casa, hombre, que por un par de días sin bajar al bar no te va a suceder nada. Y si sales, sería un detalle que te taparas la boquita cuando vayas a toser, que esparciendo la basura que llevas dentro no te vas a curar antes. De ponerse una mascarilla, ni hablamos.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 9/1/2017
TEN PIEDAD
Venga, Presidente, levántanos el castigo. Lo sé, cometimos el pecado de traicionar a tu partido, con una inmaculada ejecutoria en el concejo de Mieres caracterizada por la equidad y la efectividad, por las promesas de un organizador de cabalgatas. Fuimos débiles. Pero apelo a tu condición de mierense para que ceses en la represalia contra tu pueblo, por más que te hayamos fallado. No puedes despacharnos en el presupuesto regional con 160.000 euros. Con ese dinero no se pagan ni los gastos de kilometraje de los acólitos que te doran la píldora. Por más que nos cambiaras por Somió, no cometas la insensatez de olvidar tus raíces. Y para congraciarnos contigo y los tuyos, si hace falta, nos hacemos amnésicos y borramos de la memoria la identidad de tu padrino político, que es el mismo del de la mayoría de los que te rodean. Borrón y cuenta nueva. Pero no nos abandones, no nos dejes en la miseria, que la venganza de tu partido no nos conduzca a la inanición. Porque, sí, lo reconocemos, el actual gobierno municipal es muy torpe –nada que ver con los gloriosos mandatos socialistas-, pero sin recursos puede ser catastrófico. Y lo acabaremos pagando nosotros, el pueblo soberano, errado y pecador pero soberano, que ya ha cumplido suficiente penitencia. Presidente, asistimos desolados al trato preferente al podemoide ayuntamiento ovetense, al exótico gijonés, a todos menos al nuestro. Ten piedad. En estas fechas tan tiernas saca a la luz al magnánimo que llevas dentro y perdónanos. Y no tengas demasiado en cuenta las cosas que dicen Aníbal y su cuadrilla. Tampoco es plan de pedirle peras al olmo. Pero piensa en tus paisanos, a los que castigas en las futuras cuentas autonómicas por una ofensa que estamos dispuestos a lavar. ¿Qué tal si recuperamos la tradición y para la próxima ocasión ponéis a quien sea – como si no vale ni para pegar sellos - y lo votamos sin rechistar? Lo que con tal de para saciar esa sed de venganza. Como si hay que pasearte bajo palio por Ferraz. Dicen los de IU que nos dejas a dos velas. Para mí que con la limosna que nos vas a dar no nos alcanza ni para una.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 3/1/2017
PUES CLARO
Leyendo el especial del 80 aniversario de este periódico llegas a una conclusión evidente: está claro que los que algo pintan en esta región saber lo que hay que hacer, la dirección hacia la que deberíamos caminar, lo que hay que cambiar y corregir, dónde están las mejores posibilidades económicas, cuál habría de ser el futuro de Asturias. Y la pregunta consecuente es: ¿Por qué no se hace? En una sociedad envejecida, hay que volcarse en la atención a los mayores que, además, puede ser una fuente de empleo; y revertir esta dramática situación de huída de nuestros jóvenes mejor formados; y aprovechar la riqueza forestal; y desarrollarnos de modo respetuoso con el medio ambiente; y de una vez por todas apostar por el potencial de un turismo que, a su vez, ha de ser sostenible; y sobre las bases de una indudable tradición universitaria, impulsar una educación puntera; y ser un referente sanitario; y un montón de cosas más, casi todas ellas conocidas. Sin embargo, pasan los años y nada se hace para seguir el rumbo que nosotros mismos señalamos como el correcto. ¿De qué sirve decir que hay que hacer tal, tal y tal cosa si a continuación nos damos la vuelta para mantenernos como estamos? Pues claro que en Asturias, con más motivo que ninguna otra región española, habría que especializarse en la atención de la tercera edad. Pues claro que así, como estamos desde hace tanto tiempo, los científicos se van. Pues claro que hay que solucionar de una vez por todas el abandono de los montes y las áreas rurales. Pues claro que nos interesa el turismo de calidad. Pues claro que el “paraíso natural” ha de ser respetuoso con el medio ambiente. Pues claro que tenemos delante de las narices vetas de negocio y trabajo que no exploramos. Pues claro que el patrimonio histórico y cultural ha de ser rescatado del olvido. Pues claro que reunimos las condiciones idóneas para destacar en ámbitos como la educación y la sanidad. Pues claro. Pero ya está bien de decirlo y no hacerlo. Y los políticos que saben dónde está la salida del túnel y no nos conducen en esa dirección no tienen perdón.
LA NUEVA ESPAÑA DE LAS CUENCAS 8/1/2017
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